¡Censura en el AGN!

La consulta del contenido de los documentos históricos confidenciales hoy día ya no es posible...

Un pueblo sin memoria histórica pierde el rumbo. Los archivos son reservorios culturales de los pueblos, fuente para la defensa de sus derechos y fundamento de su juridicidad, centro neurálgico para la toma de decisiones de una buena administración y sede por excelencia de las investigaciones históricas. Nuestros archivos marcan el inicio de nuestra conciencia histórica. Un pueblo que carece de memoria histórica, un pueblo que no recurre permanentemente a sus archivos pierde el rumbo y está condenado a repetir la historia y, por ende, a asistir al desastre de su propia civilización. ¡Baste ver el respeto con el que se guarda una simple hoja firmada por un personaje en los países desarrollados! Cuidemos los archivos o el futuro nos lo cobrará. Las tiranías se ocupan de guardar en sus archivos sólo lo que convenga a su imagen histórica: los hombres guardan la verdad en su conciencia y las sociedades guardan la suya en sus archivos, con los cuales podemos explicarnos nuestro pasado, entender nuestro presente y adelantarnos al futuro.

De lo anterior debo concluir que resultan inadmisibles las restricciones impuestas a la consulta de documentos en el Archivo General de la Nación (AGN), en donde se encuentra depositada la memoria histórica de México. ¿Por qué...? Por una simple razón: la consulta del contenido de los documentos históricos confidenciales hoy día ya no es posible porque, según la ley actual de archivos, es necesario que transcurran 70 años para tener acceso libre a los expedientes. ¿Está claro? Entiendo que los legisladores que votaron a favor de semejante barbaridad lo hicieron en una caverna al estilo de los trogloditas del pleistoceno, por ser generoso.En la actualidad los historiadores no sólo se ven sometidos a trámites administrativos kafkianos, sino al propio análisis que los comisionados del IFAI deberán hacer de sus solicitudes, pese a que no son historiadores ni archivistas. ¿En el México del siglo XXI?

La ley indica que cuando un archivo es vigente se le llama de gestión. Al término de su uso ordinario, el documento se va al archivo de concentración, también conocido como archivo muerto y una vez concluidos ambos valores, administrativos y jurídicos, se envía al archivo histórico. Por lo tanto, están censurando la libre circulación de ideas y textos, sin olvidar el estado lamentable en que se hallan casi todos los archivos en el país.

Lo que resulta propio de una persona del Cromañón es que, ante las reglas para la consulta de los documentos histórico-confidenciales, la directora del AGN, María de las Mercedes de Vega Armijo, se atreva a sugerir a investigadores y demás interesados en diversos temas que busquen fuentes y vías alternas de información, cuando el AGN, como su nombre lo indica, es de la nación. ¿Cómo es posible que el artículo 27 de la Ley Federal de Archivos, publicada en 2012, regule el acceso a documentos históricos con información confidencial y sólo se pueda acceder a ellos de forma integral luego de 30 o 70 años del registro del material? ¿Los legisladores trogloditas que impidieron el acceso a la información serán castristas, al igual que la señora Vega Armijo? ¿Habrán estudiado en Corea del Norte en las escuelas de Kim Yong-il?

México no se merece que nadie ni nada limite el acceso a su memoria histórica reciente o pasada en razón de cuidar intereses inconfesables…

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