Hace un par de días, tuvimos la oportunidad de celebrar el Día de Europa (9 de mayo), en conmemoración del inicio de la construcción de lo que, con el paso de las décadas, se convirtió en la Unión Europea (UE) de hoy: una comunidad de 27 países y 450 millones de habitantes que representa el proyecto de paz, cooperación y prosperidad compartida más exitoso de la historia.
También fue una ocasión para reflexionar sobre el excelente momento que vive la relación entre México y la UE. En un contexto internacional marcado por tensiones e incertidumbre, la UE y México compartimos una visión compartida del mundo. Frente a la confrontación y el aislacionismo, apostamos por el diálogo, la cooperación y un orden internacional basado en reglas.
La UE y México estamos demostrando que las alianzas basadas en la confianza y los valores compartidos son fundamentales para construir estabilidad y prosperidad. Y el próximo 22 de mayo viviremos una muestra clara de ello con la celebración de la VIII Cumbre México-UE en la Ciudad de Mexico.
La presidenta Claudia Sheinbaum recibirá al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acompañados por la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič. En el marco de la Cumbre se firmará el Acuerdo Global Modernizado entre México y la UE, que marcará un hito en nuestra relación bilateral y permitirá llevar nuestra asociación estratégica al siguiente nivel.
Nuestro Acuerdo Global vigente, del año 2000, ha sido un éxito. Gracias a él, el comercio bilateral se cuadruplicó y la UE se consolidó como el segundo inversor en México y el segundo destino de las exportaciones mexicanas. Todo esto se logró con un acuerdo negociado hace más de dos décadas. Imaginemos lo que podremos construir ahora con un acuerdo adaptado a los desafíos y oportunidades de hoy.
El nuevo acuerdo impulsará aún más el comercio y la inversión, fortalecerá las cadenas de valor y generará más empleos de calidad en ambos lados del Atlántico, con un impacto tangible en la vida cotidiana de millones de personas.
Productos emblemáticos mexicanos, como el café de Veracruz, el cacao de Tabasco y el mango Ataúlfo de Chiapas contarán con protección en Europa mediante indicaciones geográficas. Esto significa más oportunidades para productores mexicanos, mayor reconocimiento internacional y nuevas posibilidades para las economías locales.
Además, reforzaremos la cooperación en áreas estratégicas como la transición energética, la innovación, la digitalización, la conectividad y las infraestructuras sostenibles, donde vemos una gran complementariedad entre la estrategia Global Gateway de la UE y el Plan México, impulsado por la presidenta Sheinbaum.
La UE ve en México a un socio confiable, dinámico y con enorme potencial. Un país con talento, creatividad y una voz cada vez más influyente en el escenario internacional.
Nuestra relación va mucho más allá de los acuerdos y las cifras: está construida sobre profundos vínculos humanos y culturales entre nuestras sociedades. Los intercambios estudiantiles y los eventos culturales –como el Festival de Cine Europeo que inicia hoy en la Cineteca Nacional– nos permiten conocernos mejor.
México y la UE ya compartimos una larga historia de amistad y de cooperación. Ahora tenemos la oportunidad de construir juntos un mejor futuro. La próxima Cumbre y el Acuerdo Global Modernizado marcarán el inicio de una nueva etapa todavía más ambiciosa, cercana y beneficiosa para nuestros pueblos.
*Embajador de la Unión Europea en México
