México y la Unión Europea comparten un sólido compromiso por la protección del medio ambiente, la transición verde y la lucha contra el cambio climático, ámbitos en los que trabajamos juntos cada día.
El pasado viernes 23 de enero tuve el placer de recibir en la Delegación de la Unión Europea en México a los 31 Jóvenes Embajadoras y Embajadores por el Clima, para presentar los resultados de la segunda edición de la Red de Jóvenes Embajadores por el Clima UE-México. Este grupo de jóvenes, seleccionados por su capacidad de emprender acciones climáticas y que destacan por sus dotes de liderazgo, forman una red para fomentar las acciones individuales o colectivas en la protección del medio ambiente. La primera edición (2022-2023) fue un éxito, tanto por la energía y el talento de sus participantes como por su capacidad para traducirlos en resultados tangibles a través de proyectos locales con enfoque social.
Esa experiencia nos dejó una base sólida y la convicción de que este programa tiene un largo recorrido, debido al dinamismo de los jóvenes mexicanos, demostrando que es posible acelerar la acción climática cuando se confía en el liderazgo de la juventud. Este éxito refleja también que México cuenta con una generación que no se resigna ante la crisis climática y que trae ideas innovadoras, compromiso real y motivación por actuar.
En nuestro encuentro pude constatar el liderazgo, las dotes de comunicación y la innovación en defensa del clima de estas y estos 31 jóvenes, y estoy seguro de que, gracias a su participación en esta red, podrán seguir potenciando sus capacidades y desarrollando proyectos e iniciativas con impacto local y global. Los tres jóvenes con mejor desempeño realizarán una visita de estudio a Bruselas, para poder conocer mejor, de cerca, la diplomacia climática y el trabajo de las instituciones europeas.
La lucha contra el cambio climático es una prioridad tanto de la UE, que se ha comprometido a alcanzar la neutralidad climática en 2050 y reducir sus emisiones netas en 55% para 2030 respecto a 1990, como de México, que ha presentado su Contribución Determinada a Nivel Nacional 3.0, que actualiza sus compromisos bajo el Acuerdo de París, con metas absolutas de reducción de emisiones netas para 2035 y un camino hacia cero emisiones netas para 2050.
Sin embargo, la acción climática no se logra sólo con compromisos internacionales, sino con decisiones cotidianas y proyectos locales, como los que lideran las y los Jóvenes Embajadores.
Por eso, al día siguiente de nuestro encuentro, organizamos una limpieza en el Bosque de Chapultepec, apoyando la campaña del Gobierno de la Ciudad de México sobre manejo responsable de residuos. Esta actividad se suma a nuestro compromiso compartido de fortalecer la economía circular en México: impulsar la infraestructura de reciclaje y promover modelos productivos que reduzcan la huella de carbono.
En esta misma línea, el 29 y 30 de enero inauguramos una nueva edición del Reciclatrón, junto con representantes de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Este esfuerzo cobra especial relevancia en un contexto en el que la Ciudad de México avanza en medidas para mejorar la gestión de residuos, incluida la separación obligatoria de residuos, implementada desde el 1 de enero. Son pasos concretos que muestran que la agenda climática también se juega en lo cotidiano: en cómo consumimos, cómo reciclamos y cómo cuidamos el espacio público.
Este tipo de acciones son, en el fondo, un llamado a la corresponsabilidad. En ese camino, la cooperación entre la Unión Europea y México juega un papel fundamental. Compartimos valores, desafíos y una visión común: la transición ecológica, además de una obligación, es también una oportunidad para innovar, para generar empleo, para mejorar la calidad de vida y para no dejar a nadie atrás.
* Embajador de la Unión Europea en México
