2016: año de cambios y despedidas

Hay señales para 2017 que no son muy alentadoras: Trump como Presidente, elecciones en Francia, Alemania e Irán, y un largo etcétera.

Por Christel Bade *

En 1989, Billy Joel lanzó su famosa canción We didn’t start the fire, en la que en 4:51 minutos enumera 117 de los eventos internacionales más significativos —desde la perspectiva de un estadunidense, claro— que ocurrieron entre 1949 (año del nacimiento de Joel) y 1989.

En alguna ocasión, Joel explicó que la idea de la canción se le ocurrió después de una conversación que tuvo con Sean Lennon (hijo de John y Yoko Ono) en la que éste se quejó de que la vida en los años 80 era mucho más complicada que en la década de los 50, cuando Joel era un niño y no ocurría nada importante. Incrédulo, Joel le preguntó si no sabía nada de la Guerra de Corea o la crisis de Suez y, a partir de ahí, la canción empezó a tomar forma.

¿Por qué se menciona esa canción? Porque el 2016 pareciera querer competir con ella en cuanto al número de sucesos trágicos y trascendentales que están cambiando al mundo: el virus del zika; atentados en Bruselas, que dejaron 32 muertos; atentado suicida en Lahore, en el que murieron 75 personas; enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán sobre Nagorno Karabaj, donde murieron 193; accidente del vuelo Egypt Air 804 en el que fallecieron 66; ataques en el aeropuerto de Estambul que dejaron 45 fallecidos; atentado en Niza que dejó más de 80 muertes; accidente del vuelo LaMia 2933 que transportaba al equipo de futbol Chapecoense, en el que fallecieron 71 personas; miles y miles de muertos y desplazados por la guerra en Siria, entre muchos otros.

Asimismo, escándalos como la publicación de los Panama Papers o la destitución de Dilma Rousseff; eventos “inimaginables” como el Brexit, el referéndum en Colombia, el triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos y el último, el referéndum en Italia que llevó al primer ministro Matteo Renzi a declarar su intención de dimitir; el creciente auge del populismo, el radicalismo, la xenofobia y el racismo…

La despedida de personajes entrañables —y otros no tanto— que de alguna u otra forma influyeron en el mundo, como David Bowie, Alan Rickman, Umberto Eco, Butros Butros-Ghali, Zaha Hadid, Muhammad Ali, Prince, Elie Wiesel, Leonard Cohen y Fidel Castro, entre otros.

Con el recuento anterior bastaría para componer una nueva canción similar a la de Joel (de hecho, en las redes sociales circula un video de dos mujeres inglesas que, con un lenguaje soez, le reclaman al 2016 todo lo malo que ha sido). No obstante, 2016 también ha tenido algunas cosas buenas: el alto al fuego en Colombia, el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la entrada en vigor del Acuerdo de París sobre el cambio climático —ratificado además por Estados Unidos y China—, el inicio de funciones del primer parlamento electo en Birmania en 50 años; y el reciente triunfo de Alexander Van der Bellen ante el ultraderechista Norbert Hofer en las presidenciales de Austria, entre muchos otros.

El 2016 ha sido un año turbulento, de esos que hacen pensar que se avecina un cataclismo de proporciones épicas, y hay algunas señales para 2017 que no son muy alentadoras: la inauguración de Trump como Presidente de Estados Unidos, elecciones en Francia, Alemania e Irán, el Congreso quinquenal del Partido Comunista en China, y un largo etcétera.

Sin duda, el mundo está cambiando, pero el cambio no tiene por qué ser malo; hay además momentos en los que las despedidas son inevitables, así que sólo queda tratar de contribuir de alguna forma a que el próximo año sea mejor que éste.

* Coordinadora académica, Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México.

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