Un huracán llamado “Donald”
El proyecto comercial de Trump cambia el rumbo globalizador y de libre comercio con el que se ha conducido su país en los últimos 36 años.
Por Gerardo Trujano Velásquez* y Alonso Bravo Gómez**
Durante la campaña por la Presidencia de Estados Unidos (EU), Donald Trump criticó las disposiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TTP). En su opinión, no contemplan las prioridades estadunidenses y anteponen los intereses comerciales a la creación de empleos.
El Presidente electo dio a conocer las políticas que desarrollará en los primeros 100 días de su administración y dijo que “va a emitir una notificación de intenciones para retirar a EU del TTP”, ya que es un tratado al que califica como un “desastre potencial”.
El TTP, pactado el pasado 4 de febrero, después de seis años de negociaciones, está suscrito por doce países, incluidos EU y México, y fue el sello comercial de la gestión del presidente Obama. Ahora que Trump plantea como primera medida de su gestión la salida de su país, se ha generado incertidumbre respecto de qué va a pasar con ese tratado y cómo se va a contener el avance de China en el comercio internacional. Aunque Ildefonso Guajardo, secretario de Economía mexicano, ya comentó que “si se sale un grande (del tratado) entra otro”, lo que vislumbra la posibilidad de la integración de China a este acuerdo comercial.
La mayor incertidumbre no es por el TTP, ya que Donald Trump ha sido claro al respecto desde las primarias republicanas. La duda está en el TLCAN, donde México tiene una gran participación y una enorme dependencia comercial. Después de su vigésimo aniversario, los críticos del acuerdo le acreditan dos resultados: 1) uno positivo, con amplios efectos en el comercio y los flujos de inversión extranjera directa, y un aumento en la productividad laboral; 2) uno negativo, por sus efectos moderados en la convergencia del ingreso per cápita y en los salarios reales entre los tres países; a pesar de que, desde el principio y para evitar falsas expectativas, Jaime Serra Puche advirtió que el tratado no sería una panacea.
Todo indica que el proyecto comercial de Trump consiste en cambiar el rumbo globalizador y de libre comercio con el que se ha conducido su país en los últimos 36 años; de ahí que plantee la salida de EU del TTP y la renegociación del TLCAN. El señor Trump ha calificado al TLCAN como “el peor acuerdo comercial de la historia” y amenaza con crear una tasa de 35% sobre la venta de vehículos fabricados en México. De hacerlo, sería no sólo una clara violación de los términos del tratado, sino también una violación a las normas de la Organización Mundial del Comercio; pero, como ha demostrado hasta ahora, el personaje es absolutamente impredecible.
En un memorándum obtenido por CNN, se evidencia la intención de que para el día 200 de su Presidencia consideraría formalmente retirarse del TLCAN y proceder a la negociación de acuerdos comerciales bilaterales.
Por ahora, todo depende del equipo de transición de Trump, pero no hay que perder de vista que el encargado para negociar el TLCAN será Dan DiMicco, CEO de una empresa siderúrgica, con fuerte interacción con el empresariado mexicano y que conoce muy bien las necesidades de los trabajadores estadunidenses. Esa noticia abre la posibilidad de que el TLCAN sobreviva al huracán con el que amenaza la nueva administración estadunidense.
* Coordinador Académico de la Facultad de Estudios Globales
de la Universidad Anáhuac México.
** Alumno de 7º semestre de la licenciatura en Relaciones Internacionales.
