Qatar 2022: testigo recibido (y VII)

Los índices de percepción de la corrupción más recientes apuntan que México ocupa el lugar 124 entre 180 naciones. Canadá, el 13. Estados Unidos, el 27.Cada uno de los tres países que coorganizarán el Mundial de 2026 hace sus respectivas tareas en una relación tripartita que ya da de qué hablar.

Concluido el Mundial de Qatar 2022, quedó comprobado que el futbol es una prueba concreta de la felicidad. Argentinos y franceses dejaron todo en el campo de juego en la que varios especialistas calificaron como la mejor final de todos los tiempos. Quizá la situación se desbordó un poco en los días siguientes con festejos de algunos de los protagonistas vencedores, pero nada que se haya salido de control. De aquí a la eternidad nunca estará de más felicitar a la Albiceleste y a los galos por tan tremendo encuentro.

Pero no nos equivoquemos. Messi no tiene su lugar en el Olimpo del futbol por haber alzado la Copa del Mundo. Desde hace muchos años, ese muchacho tiene asegurado su sitio en el feliz recuerdo de millones de aficionados alrededor del planeta. Y eso es más importante que cualquier trofeo. Hay octogenarios que, con las jugadas de Messi, sacaron al niño que alguna vez fueron. Y hay niños que le platicarán a sus nietos de Messi, con la fortuna de que plataformas, como YouTube o las que vengan, tendrán la evidencia disponible en cualquier momento.

Para hacer un pase corto, aunque suene reiterativo: el futbol sirve para ser feliz. Y un poco de felicidad nunca le hará daño a nadie. A nadie. La prueba está en esos millones de argentinos que se desbordaron por las calles de Buenos Aires para recibir, vitorear y ver lo más cerca posible a sus héroes. ¿Se imagina usted una reacción similar, pero a la inversa?, es decir, ¿se imagina lo que sería si millones se congregaran para reclamar y violentar a un equipo de futbol por algún pésimo desempeño en un Mundial? Ciertamente, el futbol es un juego que tampoco hace daño. Lo que lastima e indigna es la codicia de algunos de sus dirigentes y demás compinches que no pierden oportunidad de salir en la foto.

En ese sentido, contrastante fue la final de Qatar 2022 en una sede tan cuestionada por sus políticas discriminatorias y de exclusión. Pero el futbol es futbol. Lo demás es industria. Y ruido. Se diría que la ola de corrupción que empapó a la FIFA concluyó en Qatar 2022. Ya veremos. Sin embargo, la duda es razonable: ¿aprendió la lección el órgano rector del balompié o habrá más secuelas y nuevas versiones del FIFAgate?

Los índices de percepción de la corrupción más recientes apuntan que México ocupa el lugar 124 entre 180 naciones. Canadá, el 13. Estados Unidos, el 27. Cada uno de los tres países que coorganizarán el Mundial de 2026 hace sus respectivas tareas en una relación tripartita que ya da de qué hablar. En su día, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto firmó un compromiso para liberar de pagar impuestos a los involucrados en la organización del Mundial de 2026, incluyendo la Federación Mexicana de Futbol, que preside el perfumado Yon de Luisa, que tiene cara de ser más listo de lo que sugiere cuando abre la boca, y que recibió el testigo mundialista en Qatar.

Andrés Manuel López Obrador ya señaló que eso no será posible: “Si hay algo por escrito, lo analizamos y damos respuesta”. Pero México es el único de los tres países que organizarán el Mundial de 2026 que accede a ese requisito de la FIFA, acción que Canadá cumplirá de forma “parcial”, pero no Estados Unidos, que carece de un marco regulatorio para esos efectos. Y para mayor inri, la exención de impuestos comenzó desde que México fue designado sede y será válida hasta “diciembre del 2028” (según se puede consultar aquí: https://www.espn.com.mx/futbol/mexico/nota/_/id/10508775/mexico-mundial-...). Tómelo en cuenta la próxima vez que el SAT le requiera sus obligaciones fiscales.

CAJA NEGRA

Pelé fue la primera fuerza global dentro del futbol. Vida privada (y secreta) al margen, Pelé fue un permanente embajador de la felicidad. Dicen que su familia ya empezó a despedirse de Pelé. Gracias por todo, Pelé.

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