CDMX: destape y espionaje

Se estropeó el bastón de mando. A decir verdad, lo entregaron inservible. La virtual candidata oficial vio caer a su aspirante, a pesar de tener una ventaja holgada sobre la que acabó imponiéndose. De manera literal, Clara Brugada ganó perdiendo frente al favorito de ...

Se estropeó el bastón de mando. A decir verdad, lo entregaron inservible. La virtual candidata oficial vio caer a su aspirante, a pesar de tener una ventaja holgada sobre la que acabó imponiéndose. De manera literal, Clara Brugada ganó perdiendo frente al favorito de Claudia Sheinbaum.

La “rebelión” de radicales logró el sacrificio de quien, dicho por sus promotores, podía evitar la derrota en la ciudad que hasta hace poco gobernaba su principal abanderada. Pero para quien todavía manda lo fundamental es la lealtad, entendida como ciega obediencia, no hacia su pretendida sucesora sino hacia él. Otra señal del maximato anhelado.

¿Si la segunda elección más importante es la de la Jefatura de Gobierno, por qué la coalición oficialista decidió postular a la que perdió por 14 puntos, según sus propias mediciones? El acuerdo del INE, ratificado por el TEPJF, permitía hacer ajustes en otras entidades. En Chiapas, la diferencia entre el ganador y la mujer mejor posicionada fue menor a dos puntos.

La extorsión ultra fue exitosa, a pesar de la barrida que sufrieron. Tenían de su lado el dedazo del Presidente que, a diferencia del bastón, sigue en funciones. Eso explica por qué entre los “rebelados” abundan zalameros profesionales y por qué la grabación de Martí Batres que, asegura, fue creada con inteligencia artificial, resultó premonitoria. Los extremistas presumen pureza principista, pero en realidad no dan paso sin guarache.

Llama la atención el despropósito de exhibir la derrota de las aspirantes que serán candidatas por cuota de paridad. Confiesan debilidad y abren un flanco al descrédito por hacer explícito que no van con la opción más competitiva. Además, indicaron cuáles son las entidades que priorizan y los habitantes de las que no lo fueron podrían sentirse despreciados. Por eso es recomendable establecer el género de la candidatura con anticipación.

Pero el caso de la capital es distinto. Si no les importó ir a la contienda con una candidata que perdió el proceso por más de diez puntos, no es porque le nieguen importancia a la CDMX; al contrario, es porque los grupos más intransigentes del obradorismo no están dispuestos a dejarle dicha plaza a alguien que no ven como uno de los suyos, así aumenten con ello las probabilidades de derrota electoral.

No se engañan, son conscientes del descalabro que sufrieron en las elecciones intermedias, sólo que su estrategia para revertir el golpe no consiste en postular a alguien moderado y con aceptación en clases medias como Omar García Harfuch. Apuestan al uso del Estado como ariete, además del consabido manejo clientelar de los programas sociales. Tras el revés de 2021, el oficialismo recurrió a la persecución judicial contra el grupo más influyente del principal partido opositor en la ciudad. Para eso ha servido la Fiscalía de la CDMX, cuya autonomía constitucional se ha vuelto una broma de mal gusto. Ahora sabemos que la ofensiva incluyó espiar disidentes.

El New York Times documentó un modus operandi para hacerse de las comunicaciones privadas y la geolocalización en tiempo real de líderes de la oposición. La Fiscalía solicita a empresas de telefonía la información, aduciendo investigación de secuestro o desaparición forzada. Por ley, las compañías deben entregarla inmediatamente y esperar que, a más tardar en 48 horas, les envíen la orden del juez que cubre jurídicamente el pedimento, lo cual no ocurre porque se trata de delitos inventados.

Entre los espiados se encuentran Santiago Taboada, alcalde de Benito Juárez y aspirante puntero de la oposición, el coordinador del PAN Jorge Romero, la senadora Lilly Téllez y la activista Alessandra Rojo de la Vega. La Fiscalía niega los hechos, pero las solicitudes de los fiscales existen y la información es tan delicada que solo pueden entregarla por canales oficiales.

La controvertida fiscal que insiste en reelegirse, Ernestina Godoy, fue directora de Gobierno de Clara Brugada en Iztapalapa. No sólo significa impunidad transexenal para la que se fue, también auxilio a su exjefa que quiere llegar. La estrategia de los radicales, que cuando no ganan arrebatan, consiste en quedarse con el poder a golpes de Ministerio Público.

Temas: