A LOS 50
¿Qué me recomienda que enfoque ahora que acabo de cumplir mi primer medio siglo de vida?
R. Con calma, ya que cumplir 50 no es un giro dramático, pero el cuerpo y la mente empiezan a cambiar de manera sutil. Por eso conviene adoptar hábitos diarios que sostengan la salud, claridad y bienestar a largo plazo.
Mantener actividad física moderada todos los días ayuda a conservar fuerza, movilidad y equilibrio. Caminar a buen ritmo, nadar o hacer estiramientos suaves mantiene el metabolismo activo y protege el corazón. A esta edad, el ejercicio constante es una de las mejores inversiones para prevenir enfermedades crónicas.
Cuidar la alimentación se vuelve esencial. Priorizar frutas, verduras, fibra y proteínas magras favorece la digestión, estabiliza la energía y ayuda a controlar el peso. También conviene reducir azúcares y alimentos ultraprocesados, que influyen en inflamación y fatiga.
Dormir bien es otro pilar. El sueño profundo mejora la memoria, estado de ánimo y capacidad de concentración. Una rutina nocturna tranquila y horarios regulares pueden marcar una diferencia notable. La salud mental requiere atención diaria. Tomarse unos minutos para respirar con calma, meditar o simplemente desconectarse de pantallas ayuda a reducir estrés y mantener claridad emocional.
La conexión social también importa. Conversar con amigos o familiares fortalece la resiliencia y combate el aislamiento, un riesgo creciente después de los 50.
Finalmente, revisar brevemente la salud financiera y los pendientes del día aporta orden y reduce preocupaciones innecesarias. Son acciones pequeñas, pero repetidas con constancia pueden hacer que esta década y las siguientes se vivan con mayor vitalidad y equilibrio.
LA BASURA
¿A qué se debe eso de que en Suecia casi no hay basura?
R. No es tanto de que no haya basura, pero sí, Suecia es un caso casi único en el mundo: menos de 1% de su basura doméstica termina en un relleno sanitario. ¿Cómo lo lograron? Con una combinación de reciclaje riguroso y una estrategia polémica, pero efectiva: convertir residuos en energía. Aproximadamente la mitad de la basura sueca se recicla y la otra mitad se incinera en plantas de waste‑to‑energy, donde el calor generado produce electricidad y calefacción para miles de hogares. El sistema es tan eficiente que Suecia importa basura de Noruega, Reino Unido y otros países europeos para mantener sus incineradores funcionando a plena capacidad.
Para muchos, es un ejemplo de economía circular: menos rellenos sanitarios, menos metano y más energía limpia. Pero no todos los expertos están convencidos. La incineración reduce volumen, sí, pero también emite CO2 y puede desincentivar la reducción y reutilización, que son ambientalmente preferibles. Además, depender de la basura como combustible crea un dilema: ¿qué pasa si la sociedad produce menos residuos?
Suecia demuestra que la gestión de desechos puede ser innovadora, pero también recuerda una verdad incómoda: la mejor basura es la que nunca se genera.
