La clave está en el profesor
¿Por qué hoy es tan fuerte el poder de losinfluencers? Porque comunican creativamente sus vivencias y captan máslikessobre su imagen personal, a la vez que más seguidores de los hábitos y formas de vida que promueven.
En la entrega previa decía que las universidades seguirán existiendo en la medida en que armonicen el ethos universitario con el desarrollo de la sociedad y el mundo que le rodea. Ahora aportaré elementos para que, además de seguir existiendo, las universidades sigan siendo instituciones al servicio de la sociedad, que generan conocimientos, estén ligadas a la producción científica, respondan a los requerimientos de empleabilidad y sean el lugar insigne donde estudiantes y profesores comparten la felicidad de llegar a la verdad.
En el reciente panel El futuro de la educación en México, organizado por IBM, expertos nacionales enfatizaron que muchas universidades se han quedado como torres de marfil, pues tienen una brecha entre estudiantes, profesores e investigadores al sostener la práctica de que el orador expone teorías basadas en libros y desarrolla cátedras que no se relacionan con el mundo real, sus empresas y espacios de trabajo.
¿Dónde está la llave de todo esto? La clave está en los profesores. Son ellos quienes deben enseñar y utilizar metodologías interactivas, pero, además, deben ser expertos en su materia, estar ligados a la industria, saber mantenerse actualizados y flexibles y ser capaces de planear tareas y proyectos que cultiven en los alumnos aquello que el mercado requiere.
Los profesores deben ser capaces de adecuarse a las necesidades de aprendizaje de cada persona, por lo que resulta necesario que compartan la idea de la educación personalizada. Esto lo defendía Henri Newman. Miguel Rumayor, en su libro Vida académica y formación personal, explica que el cardenal afirmaba que uno de los procesos más importantes del proceso formativo es la influencia personal, desinteresada y positiva que un alumno recibe de otras personas, pues no hay nada que pueda suplantar la presencia del ser humano.
¿Por qué hoy es tan fuerte el poder de los influencers? Porque comunican creativamente sus vivencias y captan más likes sobre su imagen personal, a la vez que más seguidores de los hábitos y formas de vida que promueven. Así ha de ser el profesor actual: un verdadero influencer, que sea capaz de transmitir creativamente el conocimiento.
Por otra parte, un profesor debe aportar a los alumnos habilidades blandas. Manpower Group lo apunta al explicar que cada vez es más difícil detectar talentos, pues los perfiles ya no son buenos por contar con destrezas y habilidades, sino también por si han desarrollado versatilidad, trabajo en equipo, capacidad de escucha, resolución de problemas, etcétera. Las empresas requieren conocimientos duros, a la vez que habilidades de interrelación personal, reflexión pausada y resolución diligente. Los gestores de las universidades debemos preocuparnos por incluir el cultivo de las habilidades blandas en los planes de estudio, pero son los profesores día a día verdaderos ejemplos y artífices de estas cualidades.
Otro aspecto de no menor importancia es que los profesores han de atender las necesidades físicas, síquicas, afectivas y emocionales de los alumnos, pues el joven que llega a nuestras aulas amerita conocimientos, como atención a su sociabilidad, afectividad, vida física, salud mental, manejo de emociones y resiliencia ante las dificultades.
Pienso que una universidad así, con docentes con verdadera vocación, ha de seguir existiendo. Invito a quienes me leen y trabajan en el ámbito universitario que busquemos llegar al corazón de los estudiantes, lo que requiere, como sostiene mi colega y amigo Rafael Alvira, que escribamos con temblor en las almas de cada estudiante, viendo en cada uno un futuro personal, familiar, profesional y social, y recordando que hemos de forjar personas con un corazón abierto para aprender, enseñar, darse y servir.
