Humo en los ojos

Humo en los ojos, niebla de ausencia que con la magia de tu presencia se disipó. Agustín Lara, Humo en los ojos. No voy a defender a los presuntos cómplices de lavado de dinero Julión Álvarez y Rafael ...

Humo en los ojos, niebla de ausencia

                que con la magia de tu presencia se disipó.

                Agustín Lara, Humo en los ojos.

No voy a defender a los presuntos cómplices de lavado de dinero Julión Álvarez y Rafael Márquez, tan recientes protagonistas del delito en los medios. Me gusta el buen futbol que le he visto a Márquez varias veces y disfruto la música de banda de vez en cuando. Pero ése no es el tema. El tema es que los dos personajes públicos fueron implicados por un documento de gobierno extranjero, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, de haber participado como cómplices en la red de narcotráfico y lavado de dinero de un narcotraficante tan notorio como sigiloso, del cual nadie se había dado cuenta hasta que le arrestaron hace menos de un mes, listo para ser empacado y exportado a EU como la única mercancía nuestra que les agrada, los delincuentes.

El tema es que tanto Márquez como Álvarez, con sorprendente rapidez, dieron la cara para negar las acusaciones en su contra, de manera pública: en televisión y las redes. Mientras tanto, sus bienes y contratos laborales han sido congelados por las autoridades de México ante la presunción de delito  por parte del Departamento del Tesoro de otro país.

Al igual que otros medios y desde hace tiempo, el prestigiado diario O Globo,  de Brasil, esta semana ha revelado ainda sob sigilo, que es la precaución en la que los medios se refugian, lo que todos sabíamos: que la corrupta firma brasileña Odebrecht, de construcciones y otras mañas, le pagó diez millones de dólares, en diferentes pagos, a Emilio Lozoya Austin, primero funcionario de la campaña de Peña Nieto y luego cuatro años director general de Pemex, en sobornos; primero, para conseguir un contrato en la refinería de Tula, Hidalgo, cuyo proyecto canceló Peña Nieto como Presidente, y luego, para otros favores.

      El caso no es nuevo. A inicios de este año, el procurador Raúl Cervantes se estrenó en la función viajando a Brasil para conocer detalles del caso panamericano de corrupción y lo que dañaba a México. ¿Usted ha sabido algo de la PGR? Yo tampoco.

Hasta donde estoy enterado, al momento de escribir estas líneas, nadie sabe dónde está el señor Lozoya Austin, cuáles son sus cuentas bancarias o sus propiedades, sus socios o compinches. Justicia pareja.

El nuevo sistema de procuración de justicia en este país nos obliga a presumir —sin conceder, por mi parte— la inocencia de Lozoya Austin. El mismo sistema que debe valer para el cantante y el futbolista. Rafa Márquez y el Julión no se han escondido. De Lozoya Austin sólo se sabe lo que dice el encargado de su defensa, Javier Coello Trejo, quien de fiscal de hierro se ha convertido en defensor de plomo: es inocente. Debido a las acusaciones del periódico O Globo, ¿le han cancelado alguna cuenta —en el país o fuera de él— al señor Lozoya Austin? Que yo sepa, no.

En el trasfondo de estos escándalos reside la distracción de los temas básicos. Una cortina de humo para que a todos se nos olvide lo sustancial. La corrupción fomentada por el poder, que ha sido alimentado de ella para que no se vea lo sustancial

PILÓN.- Es mi obligación conceder razón a los numerosos lectores, casi una hipérbole, que corrigieron mi columna de ayer. Efectivamente, Sísifo estaba cumpliendo un castigo, aunque de todos modos su actuar fue un hecho de constancia, así fuere involuntaria. Desde luego que el confuso texto del Génesis dice que fue Eva la que llevó a su pareja a probar el fruto prohibido, y por lo tanto, al pecado original del cual Adán sería inocente. Pocos hemos dicho que el matrimonio es grato; ergo, suele ser castigo. Ahora, algunos deducen de mi texto que estuve presente en el acto de destape del pobre señor Meade Kuribreña como candidato del PRI a la Presidencia. Incluso, que me dieron chayote, rasurado o no. No saben leer.

Temas: