Biutiful

We are the song inside the tune, Full of beautiful mistakes. Beautiful, cantada por Christina Aguilera Hacia el final de la conversación con el presidente Peña que dio a conocer ayer el diario The Washington ...

           We are the song inside the tune,

           Full of beautiful mistakes.

           Beautiful, cantada por Christina Aguilera

Hacia el final de la conversación con el presidente Peña que dio a conocer ayer el diario The Washington Post, Donald Trump menciona cuatro veces la palabra beautiful para calificar los conceptos y el discurso del Presidente de México. Ya se nos olvidó, pero es la entrevista desenterrada por el propio Trump hace unos días para engañarnos con el cuento de que Peña le había llamado recientemente para encomiar los resultados de la política migratoria de EU, y el efecto que han tenido en los viajes de centroamericanos hacia el norte.

Es verdad, en la transcripción se nota que Peña Nieto tuvo buen verbo, se expresó bellamente; cortésmente, al menos, dirigiéndose a Trump como señor Presidente cuando el gringo le llamaba Enrique y expresando en congruencia el sentir de los mexicanos hacia el muro fronterizo, llegando al extremo de comprometerse a no mencionar públicamente el tema, que para Trump —dice— es peccata minuta. Todo se podría arreglar con un arancel que redujera el déficit que su país tiene con el nuestro. Pero eso es minucia. Y no. Cito a Trump: “Se me ha otorgado un gran poder en materia de impuestos por el comercio y otras razones, mucho mayor de lo que la gente entiende. Los poderes que tiene el Presidente de EU en materia de impuestos (taxation) son enormes, y si tú lo estudias vas a ver lo que quiero decir”.

En la charla, que duró una hora porque Peña no habla bien inglés, los dos mandatarios convienen en que están de acuerdo en NO decir “yo no pago por el muro” porque a ambos les daña ese aserto, políticamente. Y los dos convienen en dejar a Luis y Jared, esto es Videgaray y el yerno Kushner, para que emitan primero un comunicado “saying that we had a great conversation”, porque “I have the Prime Minister of Great Britain coming in a little while”, y luego encontrar una salida a los problemas comerciales y migratorios. Me encantaría dirigir hoy un periódico porque Trump me hubiera regalado la cabeza de las ocho columnas. En determinado momento de la conversación le dijo Trump a Peña, textualmente, “Somos tú y yo contra el mundo,

Enrique, que no se te olvide”,

Biutiful, ¿no?

PILÓN.- Cuando Neymar da Silva Santos salió de Sao Vicente y luego de Santos, barrios de la metrópoli brasileña, nunca se imaginó que el uso de sus dos piernas y pieses iban a ser vendidos, ayer, en doscientos veintidós millones de euros. A como andaba a esas horas el mercado, estamos hablando de cuatro mil setecientos millones de pesos mexicanos. Ni hablar del sueldo, esto es nada más la transferencia.

Cuatro mil setecientos millones de pesos, me dicen los que saben, basta y sobra para comprar al América, Guadalajara, Cruz Azul y los Pumas de la UNAM, que dicen que son los más populares del circuito. A mí, toda cifra que exceda a un millón, de lo que sea, me postra. Pero no es sorpresiva la cifra. Dice el Real Madrid que el que quiera llevarse a Ronaldo CR7, tiene que desembuchar mil millones de dólares.

Detrás de esta danza de dineros hay cosas ocultas: el régimen fiscal español es bastante más estricto de los que conocemos. El Paris Saint Germain, equipo por el que va a dar patadas el brasileño, es propiedad de Qatar, cuyos gobernantes han sido muy hábiles en introducirse al futbol de Europa, como lo manifiestan en sus camisetas de Emirates.

Pero hay algo más interesante. Si las piernas y los pies se están poniendo en el mercado mundial a estos niveles, ¿por qué no subastamos a una docena de políticos y funcionarios mexicanos? Como todo lo hacen con las patas, chance y ganamos harta lana.

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