Nada que presumir

La CDMX vive uno de los peores momentos de gobernabilidad por la ausencia de seguridad

Nadie la extraña, pero todos la recordamos. Claudia Sheinbaum por fin dejó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México para perseguir su único y verdadero interés político, dejando detrás de ella una de las peores administraciones que la capital del país ha tenido.

No le va bien en su campaña –por cierto, más que ilegal por anticipada, pues ni en tiempos de precampaña estamos– porque no tiene nada que presumir. Dejó tras de sí una estela de desastre tras desastre, que le resulta tarea más que imposible el alardear logros reales, más allá de los que ella imagina, para vivir en un contexto de inseguridad, violencia, obras sin concluir y promesas sin cumplir, que en la práctica resultan ser logros imposibles de presumir en campaña.

Repasemos los más recientes hechos, consecuencia del desastre de gestión de la corcholata del Presidente. El 20 de junio, la central camionera de Taxqueña fue el escenario de una balacera que dejó dos muertos en un intento de asalto a una empresa de traslado de valores, en donde la acción de los custodios evitó el robo y cobró la vida de los presuntos responsables. La inseguridad a todo lo que da en lugares públicos.

Esta misma semana, el Metro de la Ciudad de México también presenció otro acto delictivo con una balacera en la estación Bellas Artes, que resultó en una persona muerta. Tan ausentes están las autoridades locales, que fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien salió a dar el saldo de los muertos, los detenidos y el móvil del crimen, el cual fue otro robo.

El 26 de junio otro hecho disparó todas las alarmas cuando un grupo de criminales ingresó a una joyería en el centro comercial Antara, en pleno corazón de Polanco, para llevarse un botín estimado de 1.7 millones de pesos. Y fue hasta esta semana que el gobierno de la CDMX pudo detener a los responsables.

La ciudad está en manos de la impunidad a causa de un gobierno que perdió el rumbo y nos guía al naufragio.  Mientras todos se abrazan y festejan en sus mítines, la ciudad se cae a pedazos.

La reapertura de las cinco estaciones elevadas de la Línea 12 del Metro fue pospuesta porque aún no pueden garantizar su correcto funcionamiento. ¿Y cómo podrían? Cada vez que se paran por las obras es sólo para tomarse la foto y elogiarse a ellos mismos, cuando lo que deberían hacer es castigar a los culpables y reparar el daño a víctimas y familiares. Pero, eso sí, los sábados se hace recorrido por la Línea 1 del Metro, porque ahí sí hay foto para presumir.

  • La Ciudad de México vive uno de los peores momentos de gobernabilidad por la ausencia de una administración seria encabezada por personas interesadas en su desarrollo y en su seguridad. Eran y son ausentes, por eso nadie extraña a Sheinbaum, pero todos lamentamos su gobierno.

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