El legado de Claudia

Claudia Sheinbaum se fue en definitiva, pero hace mucho que ya no estaba al mando del gobierno de la ciudad. Hace ya varios meses que abandonó a los capitalinos. El gobierno de Claudia Sheinbaum deja como legado de gobierno un desastre que marca la historia de la Ciudad de ...

Claudia Sheinbaum se fue en definitiva, pero hace mucho que ya no estaba al mando del gobierno de la ciudad. Hace ya varios meses que abandonó a los capitalinos.

El gobierno de Claudia Sheinbaum deja como legado de gobierno un desastre que marca la historia de la Ciudad de México.

En su última aparición como jefa  de Gobierno, tras una hora de un ramplón y autocomplaciente discurso de despedida, su  mérito más destacable pudiera ser haber llenado el Zócalo con un par de conciertos. Es lo mejor que pudo hacer y lo pagó con el dinero de todos.

La realidad es que su gobierno está plagado de corrupción en el Metro, complicidad criminal en el manejo de covid-19, en un descarado intento de ocultar la cifra de fallecimientos; la CDMX de es una de las ciudades del mundo con mayor índice de muertes, cientos o miles de ellas evitables, debido al desmantelamiento de la salud pública; se olvidó de su origen científico y optó por experimentar con la vida de los capitalinos durante la pandemia, sometiéndolos al uso de ivermectina y se puso del lado del doctor muerte Gatell; abandonó la causa de las mujeres contra la violencia; se olvidó de gobernar para todos y se enfocó en violentar los derechos de quienes considera sus enemigos políticos utilizando a la Fiscalía de la Ciudad de México, y destaca el servilismo con el que renunció a ser gobierno para convertirse en empleada del Presidente, entregándole el dinero de la capital para obras como el Tren Maya, que en nada beneficia  a los chilangos. 

A la ciudad y a los capitalinos Claudia deja una deuda impagable, la ciudad que juró cuidar y mejorar, consolidarla, según  canturreó en su campaña en 2018, como una “ciudad de derechos”. Nada más lejos de la realidad. Nada cumplió: donde en 23 años no hubo agua, seguirán sin agua, y en donde nunca hubo justicia hoy, además, priva la impunidad. 

Les queda a deber justicia a las víctimas de la Línea 12, pues hoy no hay inculpados, y a las víctimas de feminicidio también; debe castigo a quien corrompe a menores y a quien ejerce el delito de trata de personas, todos son delitos que han aumentado desde 2018.

Le debe a la movilidad, la Línea 1 del Metro debía estar funcionando en marzo pasado y nada. La Línea 12, que después de su colapso se prometió que estaría funcionando en un año, y ya van dos, y los vecinos de Tláhuac siguen esperando, igual que los vecinos de Iztapalapa a quienes el agua no llega desde hace años, donde siempre ha gobernado esta dizque izquierda.  

Claudia nos deja una ola de gente sufriendo por las pésimas condiciones en que deja el Metro de la Ciudad, nunca antes se había padecido tanto en este medio de transporte, nunca antes se habían perdido vidas por la negligencia y la supuesta austeridad, que mata. Porque hemos visto un impresionante despliegue de propaganda para que el nombre de Claudia sea conocido en el país, sólo por ese dinero mal gastado será recordada; ningún logro ni obra en beneficio real de los capitalinos.

Ese dinero se pudo destinar a mejorar el Metro y se optó por promover el nombre de una persona que la bautizó como corcholata.

La aspiración de Claudia se basa en una cercanía con el Presidente, que sus propios competidores le cuestionan,  y no en los resultados que entrega como jefa de Gobierno.

El futuro de la Ciudad de México está, como siempre, en manos de la gente, desde la oposición seguiremos fiscalizando las acciones del nuevo jefe de Gobierno y esperaremos que la democracia haga su parte, porque hay algo innegable, los capitalinos saben premiar o castigar a los gobiernos y en un año se verán los resultados del gobierno a medias que nos dejaron.  

Siendo jefa de Gobierno se olvidó de la ciudadanía, no tomó en cuenta las necesidades y preocupaciones de los ciudadanos, no hubo nunca una representación real y la participación ciudadana en la toma de decisiones disminuyó.

Aquí un último dato para valorar cuando llegue el momento: Claudia Sheinbaum es la única jefa de Gobierno  en la historia de la ciudad que ha abandonado el cargo para el que la gente la contrató, con su voto, un año antes de la elección del 2024. Como si no hubiera mucha más  chamba por hacer. Seguro que será recordada. Adiós Claudia.

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