Detrás del Ejército
No es la primera sentencia del Tribunal Electoral que Morena no acata.La falta de legitimidad de Morena ante los habitantes de la Ciudad de México los lleva a cometer cada vez más y más atropellos, siendo el más reciente el escudarse detrás del Ejército nacional ...
- No es la primera sentencia del Tribunal Electoral que Morena no acata.
La falta de legitimidad de Morena ante los habitantes de la Ciudad de México los lleva a cometer cada vez más y más atropellos, siendo el más reciente el escudarse detrás del Ejército nacional para cometer sus fechorías.
El pasado viernes, el Congreso de la CDMX realizó una sesión extraordinaria para develar en el salón de sesiones del recinto de Donceles la leyenda en letras de oro “2023, año del bicentenario del Heroico Colegio Militar”, con la presencia del secretario de la Defensa Nacional y del jefe de Gobierno.
El hecho no habría trascendido a más si no hubiera sido por el uso político de las Fuerzas Armadas en un evento solemne, y para lo cual vale la pena recordar lo que ocurrió el pasado 1º de febrero cuando, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, evitó la entrada de elementos del Ejército a San Lázaro, para los honores a la bandera, porque éstos iban armados, lo cual está prohibido por el Reglamento de aquella Cámara.
Esa misma prohibición se establece en el Reglamento del Congreso de la Ciudad de México, pero, lamentablemente, el presidente del Congreso capitalino no tuvo el temple de hacer lo mismo que Creel, y permitió que los honores a la bandera se realizaran por elementos armados, vulnerando así la inviolabilidad del recinto legislativo de Donceles.
Aprovechando que toda la atención en el Congreso de la Ciudad de México estaría puesta en la solemnidad de la sesión y en los invitados especiales, Morena decidió que, al terminar la sesión extraordinaria, se realizara una sesión de la Mesa Directiva del Congreso, cuyo objetivo fue hacer oficial que no van a cumplir con la sentencia de la Sala Especializada del Tribunal Electoral, en la que se determinó que “son existentes los actos anticipados de precampaña y campaña” de Claudia Sheinbaum”, que “es existente la vulneración a los principios de imparcialidad y neutralidad”, que “se ordena realizar las inscripciones que correspondan en el Catálogo de Sujetos Sancionados”, por lo que se daba vista al Congreso capitalino para que éste impusiera una sanción a la exjefa de Gobierno por transgredir la ley electoral.
Estas son las nuevas formas de hacer política de Morena y Claudia Sheinbaum: utilizar la presencia del Ejército para desviar la atención de la fechoría que habrían de cometer una vez que los invitados especiales se retiraran de Donceles. Fue así como aprobaron, con el voto en contra de los diputados del PAN, un acuerdo que establece la no imposición de sanción alguna a Claudia Sheinbaum.
No es esta la primera sentencia del Tribunal Electoral que mandata al Congreso capitalino a sancionar a Sheinbaum por la comisión de actos anticipados de precampaña y campaña, pues a decir de este tribunal, Sheinbaum lleva más de un año recorriendo el país y violando la ley electoral. No es el dicho del PAN, es el dicho de una autoridad jurisdiccional; es un mandato judicial que Morena ha decidido no cumplir.
Pero a diferencia de ocasiones anteriores, en las que, muy envalentonados, los diputados de Morena ya habían incumplido con el mandato del Tribunal Electoral y no sancionaron las violaciones a la ley por parte de Sheinbaum, en esta ocasión quisieron no llamar la atención de su inmoralidad, quisieron que el acto ruin de la corcholata favorita pasara desapercibido, quisieron tapar su cochinero detrás del uniforme de los cadetes del Colegio Militar y el secretario de la Defensa. Y no es que ahora ya les dé vergüenza violar la ley, es que no quieren que los medios sigan hablando de las equivocaciones de Sheinbaum, a unos días de la encuesta de Morena.
