Chantaje morenista
Morena está empecinado en que el Sistema de Planeación de la CDMX no funcione.Han pasado cinco años desde la entrada en vigor de la Constitución de la Ciudad de México. El instrumento clave que llevaría a la capital de país al borde de la vanguardia, pero que en ...
- Morena está empecinado en que el Sistema de Planeación de la CDMX no funcione.
Han pasado cinco años desde la entrada en vigor de la Constitución de la Ciudad de México. El instrumento clave que llevaría a la capital de país al borde de la vanguardia, pero que en la práctica se ha convertido en el pisapapeles más caro de la historia de nuestra ciudad, gracias al desdén de Morena por el buen gobernar.
Por ejemplo, la capital sigue sin poder contar con los dos instrumentos de planeación que deben marcar el derrotero del desarrollo de la ciudad para las siguientes dos décadas, el Plan General de Desarrollo (PGD) y el Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT), porque el partido en el gobierno se siente más cómodo manteniendo la legislación vigente en materia de desarrollo urbano para que así el gobierno mantenga el control discrecional de las construcciones desde Seduvi.
Morena está empecinado en que el Sistema de Planeación de la CDMX no funcione, y así lo han demostrado a lo largo de estos cinco años. La Constitución estableció que los instrumentos debían entrar en vigor a inicios de 2020, pero una reforma que ellos promovieron modificó la entrada en vigor hasta finales de 2020; así que, sin consulta ciudadana, la jefa de Gobierno envió un proyecto de PGD, que fue turnado a las comisiones de Planeación y Desarrollo Urbano; el procedimiento fue tan desaseado, que se optó por congelar la propuesta de Sheinbaum.
Así llegamos a 2021 y la ciudad seguía sin instrumentos de planeación, por lo que Morena volvió a reformar la Constitución para volver a posponer la entrada en vigor de los instrumentos hasta 2022; violando la propia Constitución al dejar fuera a la Comisión de Planeación, que era codictaminadora, y sólo resolvió la Comisión que presidía el diputado de Morena, Nazario Norberto, sin las firmas que requiere un dictamen de reforma constitucional.
Llegamos así a 2023 y lo único que hay son los proyectos de PGD y PGOT, remitidos por la corcholata preferida del Presidente, una semana antes de renunciar al cargo. El problema es que estos proyectos, que llegaron al Congreso a principios de junio, no cumplen con el procedimiento estipulado en la ley. Primero, porque la supuesta consulta ciudadana, y a pueblos y barrios originarios, fue desaseada, mal implementada y muy limitada; se jactan de haber recibido 14 mil propuestas ciudadanas en una ciudad de más de 9 millones de habitantes.
Pero la cadena de violaciones legales de los instrumentos de planeación no acaba ahí, sino que ahora se está viviendo en el Congreso por culpa de su presidente, el diputado Fausto Zamorano, quien lleva cuatro semanas sin turnar los proyectos a comisiones, para su análisis, discusión y votación. Zamorano les ha arrebatado a las comisiones dictaminadoras casi un mes, en el que debió iniciarse un amplio ejercicio de parlamento abierto para que la ciudadanía opine sobre estos instrumentos.
El porqué de la agenda legislativa del diputado Zamorano, general de División en retiro, es la prioridad de inscribir en letras de oro, en el muro de honor del recinto de Donceles, la leyenda “2023, Año del Bicentenario del Heroico Colegio Militar”. Así es, el futuro del desarrollo de la CDMX para los siguientes 20 años, secuestrado por un diputado que cree que, cediendo a los chantajes de Morena, pasará a la historia con el gran logro de ver el Bicentenario del Colegio Militar inscrito en letras de oro. Ningún chantaje puede ser admisible, pero éste, además, es deplorable.
