¿Y los jóvenes?
México tiene 40 millones de jóvenes, pero si seguimos ignorándolos, marginándolos de las políticas públicas y fomentando que ni estudien ni trabajen, porque de todos modos tendrán una beca o “ayuda” de algún programa social, el segundo o tercer piso de la 4T ...
México tiene 40 millones de jóvenes, pero si seguimos ignorándolos, marginándolos de las políticas públicas y fomentando que ni estudien ni trabajen, porque de todos modos tendrán una beca o “ayuda” de algún programa social, el segundo o tercer piso de la 4T tendrá cimientos de pobreza, analfabetismo y de violencia.
El 17 de junio, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) presentaron el Informe de Desarrollo Humano de las Juventudes en México: Retos y Caminos hacia un Futuro Inclusivo, y el resultado debiera preocupar a gobernantes y legisladores de este país. La mayoría de los jóvenes mexicanos entre 12 y 29 años son víctimas de la violencia homicida y feminicida; tienen un promedio de escolaridad de entre nueve y 11 años; los embarazos adolescentes siguen siendo un foco rojo y su ingreso laboral es precario.
En materia de salud, el informe destaca la urgencia de atender la alta tasa de fecundidad adolescente en estados como Chiapas y Zacatecas, donde se presentan más de 70 nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años. Además, las mujeres jóvenes enfrentan riesgos específicos, como la violencia feminicida, mientras que los hombres jóvenes son desproporcionadamente afectados por homicidios.
En el subíndice general de salud (escala de 0 a 1), los estados con mayor rezago son Colima (0.529) y Zacatecas (0.503), dada la persistente exposición de las juventudes a contextos de violencia. La Ciudad de México es la única entidad en el nivel “muy alto” en el subíndice de salud, presentando la tasa de fecundidad adolescente más baja en el país y una de las mayores cifras en esperanza de vida.
El Informe de Desarrollo Humano de las Juventudes en México es una herramienta pionera que mide el desarrollo adolescentes y jóvenes en las 32 entidades federativas del país, a través del Índice de Desarrollo Humano de las Juventudes (IDH-J).
El IDH-J, primero en su tipo a nivel nacional, ofrece un panorama territorial de las desigualdades que enfrentan las juventudes, al tiempo que propone un marco analítico y estadístico para diseñar políticas públicas con enfoque interseccional, territorial y de derechos humanos.
En educación, si bien se han ampliado los años promedio de escolaridad en todos los grupos etarios, el informe evidencia rezagos en la cobertura de niveles medio superior y superior en estados como Chiapas y Oaxaca, que presentan los niveles más bajos de escolaridad juvenil con 9.3 y 9.7 años promedio, respectivamente. Esto representa una brecha de casi dos años comparado con las entidades con mayores logros, CDMX y Sinaloa con 11.2 años de escolaridad promedio en ambos casos.
La brecha digital y la falta de acceso a tecnologías de la información agravan estas desigualdades, limitando la inclusión educativa y laboral.
En el componente de ingreso, las juventudes enfrentan un panorama de precarización laboral: la informalidad, los bajos salarios y la limitada protección social dificultan su autonomía económica y restringen su participación en el desarrollo del país.
Entidades como Nuevo León y Coahuila logran niveles de informalidad de menos 36% de las personas jóvenes, mientras que en Guerrero y Oaxaca la informalidad juvenil se encuentra por arriba de 85 por ciento. El IDH-J muestra que las condiciones de vida de las personas jóvenes están fuertemente determinadas por el territorio, lo que se manifiesta en desigualdades estructurales que requieren intervenciones diferenciadas, adaptadas a las realidades locales. Asimismo, proporciona una serie de recomendaciones por cada dimensión que buscan contribuir a fortalecer las políticas públicas en México y con ello mejorar el nivel de desarrollo de las juventudes.
El informe está disponible para su consulta, no tienen pretexto quienes dicen que quieren lograr la transformación de este país. Los jóvenes tienen derecho a construir su presente y futuro con dignidad, calidad de vida y con oportunidades de crecimiento. Si eso no les parece motivo suficiente, citó la alerta de Lorenzo Jiménez de Luis, representante Residente del PNUD en México: “Si no se hacen bien las cosas, lo más probable es que la mitad de esas 40 millones de personas pasen a engrosar las filas de la pobreza de este país…”.
