Trump, el vecino incómodo

El gobierno de EU involucra a sus agencias, como la DEA y FBI, y ofrece protección a cambio de información.

¿Esa persona incómoda vive junto a nosotros, escucha y ve todo lo que sucede en nuestra casa y vecindario. A veces opina, otras calla por conveniencia y en algunas ocasiones lo difunde sin pudor.

Así es Donald Trump, el presidente de Estados Unidos. Y en los días recientes nos demostró que su gobierno tiene demasiada información sobre nuestros problemas y sabe que no podemos solucionarlos y que estamos atrapados entre la corrupción y la impunidad.

EU es el vecino que, entre habladurías, reveló lo que no queríamos asumir y mucho menos atender y parar: crecimiento del crimen organizado, violencia imparable, disputa entre cárteles de monopolios que arrebató al Estado, como el cobro por “derecho de piso”, retenes, patrullajes clandestinos,  y toques de queda en algunos lugares de Sinaloa, por ejemplo. Y lo peor, la penetración de esos grupos criminales en nuestra imperfecta e inacabada democracia.

Hoy los narcotraficantes ponen o quitan (asesinan) a candidatos, deciden donde se instalan las casillas y quienes pueden votar.

Trump es el entrometido que hace justicia en su casa, porque en México las autoridades voltean siempre para otro lado y patean el problema de la delincuencia sexenio tras sexenio, como si fuera carrera de relevos, pero sin meta.

El gobierno de Estados Unidos, con su tecnología e informantes infiltrados (y no es serie ni ficción) captura a los delincuentes, procesa a líderes del narcotráfico en sus cortes, involucra a sus agencias, como la DEA y el FBI, y ofrece protección a cambio de información que revele lo que todos sabemos: que la corrupción y omisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno crearon un pacto de impunidad.

Es el vecino que a cambio de información pacta, diseña y pone la logística para las traiciones entre criminales de un mismo bando, como la captura de El Mayo, o recibe y otorga protección y residencia a familiares de los Guzmán.

Es el residente de la casa millonaria de junto que nos recuerda todo el tiempo que tenemos un acuerdo comercial clave para nuestra economía; que nos amenaza constantemente con la aplicación de aranceles y que nos recuerda nuestra angustiante dependencia económica porque le apostamos al comercio regional.

Si tan sólo hubiéramos aprovechado esa balanza comercial para fortalecer procesos productivos internos, al campo y a las industrias mexicanas y abrir mercados fuertes en Europa y Asia…

Estados Unidos es la potencia que nos sanciona por nuestras omisiones: robo de combustible (huachicoleo), pesca ilegal, gusano barrenador… y el colmo, le chocamos su puente de Brooklyn. ¿Con qué cara?

Trump es el vecino incómodo que sabe de nuestros cadáveres en el clóset y ahora nos amaga o extorsiona con aranceles o impuestos a remesas, nos asusta con acusaciones y acciones por “narcoterroristas”, que cancela visas, nos detiene las exportaciones de ganado y que pretende doblegarnos, claro, si nos dejamos.

Hagamos más que pedir explicaciones a Estados Unidos, o ¿usted le pregunta a su vecino por qué es tan entrometido? Resolvamos los problemas de delincuencia, impunidad y corrupción que tenemos aquí en casa, no heredemos el problema.

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