Politiquería

Politiquería es demandar al conductor del Metro, en lugar de invertir en mantenimiento e iniciar ya con esa tarea. Si politiquería es tratar la política con superficialidad o ligereza o hacerla con intrigas y bajezas, entonces el oficialismo y la oposición nos ...

  • Politiquería es demandar al conductor del Metro, en lugar de invertir en mantenimiento e iniciar ya con esa tarea.

Si politiquería es tratar la política con superficialidad o ligereza o hacerla con intrigas y bajezas, entonces el oficialismo y la oposición nos están dando una maestría de ello. El problema es que con esa estrategia no avanza el país ni se abona a la reconciliación nacional.

Los partidos de oposición no logran ponerse de acuerdo ni son ejemplos de unidad. El PRI, con Alejandro Moreno, traiciona y rompe acuerdos; el PAN impone las reglas del juego a sus aliados, basado en los pocos votos que lo hacen la segunda fuerza política en el país, y el PRD, sin presencia ni liderazgos a nivel nacional, patalea porque no lo toman en cuenta para elegir al candidato de la coalición Va por México.

Lo que sucede al interior de los partidos definitivamente es politiquería.

En el PRI, Miguel Ángel Osorio Chong le disputa el liderazgo a Alejandro Moreno y su pleito público debilita aún más la fragmentada unidad priista.

La inconformidad en el PRI se debe a que Alito Moreno no cumplió con el compromiso de convocar para renovar la dirigencia del partido, reformó los estatutos sin el consenso de los militantes y no promovió un diálogo constructivo con las diferentes corrientes internas.

En Morena se las arreglan para tapar las irregularidades o fallas de sus militantes. Por ejemplo, a su candidata al gobierno del Estado de México, Delfina Gómez, la defienden con todo, hacen malabares para eximirla de cualquier responsabilidad ante las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, que señaló inconsistencias por 830 millones de pesos en los recursos que la SEP entrega, vía las tesorerías estatales, a universidades, institutos y tecnológicos.

La sombra del diezmo cobrado a los trabajadores del Estado de México la acompañará durante su carrera política. Pero eso no es todo, el INE impuso una multa a Morena por 195 mil pesos, porque no entregó informes de precampaña de sus precandidatos a la senaduría de Tamaulipas.

Malabarear para justificar las irregularidades de sus candidatos también es politiquería.

En el Estado de México, los partidos locales que perdieron el registro ofrecen al mejor postor su ¡medio millón de votos! Es en serio.

El protagonismo de las corcholatas parece que ya incomodó al dirigente del partido, Mario Delgado, quien les pidió que todos los esfuerzos que están haciendo para darse a conocer en el país, los concentren en el Estado de México y Coahuila donde habrá elecciones. Es ahí donde quiere a los estrategas electorales de Claudia, Adán y Marcelo.

Pero los intereses de quienes aspiran a la Presidencia de la República están en otro lado, por ejemplo, en que el líder de Morena les garantice “piso parejo” en su contienda interna y que sean empresas privadas las que realicen las encuestas.

Politiquería es aferrarse a que Rocío Nahle sea la candidata de Morena al gobierno de Veracruz, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia invalidó una reforma de la Constitución veracruzana que daba ese derecho a quienes sin haber nacido en el estado tuvieran hijos nacidos ahí.

Politiquería es demandar al conductor del Metro, en lugar de invertir en mantenimiento e iniciar ya con esa tarea.

Y una lección más de politiquería nos la vuelve a dar Morena: plantear en la reforma electoral una fiscalización de recursos a modo y legalizar las dádivas que otorgan los ciudadanos a los partidos, lo que rompería con la equidad; es decir, también quieren crear a sus Amigos de Fox.

En este país, pura politiquería.

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