Morena vs. Morena

• Los morenistas perfeccionaron las prácticas antidemocráticas de priistas y perredistas.

“Traigo unas 50 personas aquí, pero tengo también en la delegación Venustiano Carranza y en Iztacalco, me dieron 700 despensas para repartir, una por cada voto”, le reveló un operador de Morena, en el deportivo Hermanos Galeana, a mi compañero periodista Arturo Páramo.

Las camionetas tipo pick up, cargadas con entre seis y ocho personas, “movilizaron” (acarrearon) a la sede de votación a los militantes de Morena. Eso ocurrió ayer muy temprano, en un solo punto de las 300 asambleas distritales, donde se eligen a los 3 mil representantes que participarán en el congreso nacional de septiembre.

En el resto de las sedes ubicadas en todo el país, la situación fue similar o peor: acarreo de personas de la tercera edad –a quienes formaron desde la madrugada y los mantuvieron parados durante más de tres horas–, afiliación y votación de jóvenes de 15 a 17 años, compra de voto, boletas prellenadas con los nombres de los candidatos “palomeados”, amenazas con quitarles programas sociales o promesas para otorgarles becas o “apoyos” económicos, conatos de bronca y quema de papelería, boletas y urnas.

Los empujones, manotazos y la operación electoral de dirigentes de colonias, sindicatos, de tianguis, taxistas, mercados, ligas deportivas, servidores de la nación, funcionarios de gobierno, líderes partidistas locales y legisladores se volvió a dar como en los mejores tiempos del PRD. ¿Se acuerdan de la elección de 2008, donde Encinas acuñó la frase “chuchinero”, para evidenciar el “cochinero” que atribuyó a Jesús Ortega y a Jesús Zambrano?

Los morenistas perfeccionaron las prácticas antidemocráticas de priistas y perredistas. No son iguales, son peores, lo traen en el ADN.

Y todo para que en este proceso –que continúa hoy– se garantice que la mayoría de los participantes en el congreso nacional sean afines a los gobernadores leales y a los presidenciables consentidos: Adán Augusto, secretario de Gobernación, y a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Y es que los 3 mil morenistas que acudirán al Congreso Nacional del 17 y 18 de septiembre, elegirán al Comité Ejecutivo Nacional y al consejo nacional –con excepción del presidente Mario Delgado y la secretaria general Citlalli Hernández, cuyos cargos concluirán hasta agosto de 2023–, órganos encargados de sentar las bases y conducir su proceso interno con miras a la elección presidencial de 2024.

Los propios dirigentes de Morena ya esperaban las trampas, por eso el senador Ricardo Monreal decidió no participar en un proceso donde ya está “prefigurado el resultado”.

John M. Ackerman montó, incluso, brigadas “cazamapaches” y acusó a Bertha Luján y a Carlos Castillo de meter las manos en el proceso.

Un diputado de Morena reveló a mi compañera periodista Leticia Robles de la Rosa que en Veracruz, gente de Rocío Nahle, secretaria de Energía, desplazó al equipo de Sergio Gutiérrez Luna, en la lucha interna por los votos.

El presidente nacional de Morena, Mario Delgado, dijo que el partido cancelará las elecciones en los distritos que se compruebe el acarreo y compra de votos en la jornada de elección de congresistas nacionales. Será una tarea fácil si echa un vistazo a los videos que ayer se subieron a las redes donde se documenta, con una burda claridad, cada una de las irregularidades.

La pregunta es ¿anularán los resultados en donde ganen sus aliados o sólo se cancelarán las de los adversarios?

¿Morena vs. Morena?

  • Que no nos sorprenda si el lunes en la conferencia matutina se le llama exitosa participación al acarreo y se elogia “la pulcritud”, “el aseo”, la actitud republicana y demócrata del proceso interno de Morena, pues ahí siempre tienen otros datos.

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