Micromachismos
Si ocurren en la escuela, ¿qué esperamos que pase fuera de ella? “El maestro pide a una estudiante que pase al pizarrón a completar una operación, y al avanzar hacia el frente, los compañeros comienzan a chiflarle. Ella jala hacia abajo su falda pensando que tal vez ...
Si ocurren en la escuela, ¿qué esperamos que pase fuera de ella?
“El maestro pide a una estudiante que pase al pizarrón a completar una operación, y al avanzar hacia el frente, los compañeros comienzan a chiflarle. Ella jala hacia abajo su falda pensando que tal vez está demasiado corta y eso es lo que provoca esa agresión. Con una mano sostiene el gis para escribir en el pizarrón y con la otra jala hacía bajo la falda[...] Los estudiantes varones siguen chiflando y el docente no hace nada, sólo se ríe; pero si ustedes ven la escena jalándose la falda, es dramático...”. Testimonio de una académica de la CDMX.
“En los festivales a veces tenemos que ponernos ciertos trajecitos para bailar con los niños. Entonces, un maestro empezó a tomar fotos y enviarlas a una compañera: ¡Ay qué bien se te veían las piernas!, ¡ay qué bien te veías bailando! Sí hubo reportes con la supervisora, pero lo sorprendente fue que la solución fue cambiarlo de centro de trabajo, aunque quedó en la misma zona”, maestra de secundaria CAM, Estado de México.
“En la escuela, yo me siento incómoda por un niño que a veces me maltrata, me dice que me va a golpear o que un día va a hacerle daño a mis seres queridos, yo le tengo miedo y me siento incómoda en el salón”, estudiante de tercero de primaria, Yucatán.
La escuela debe ser un espacio donde se aprenden hábitos, reglas de convivencia, disciplina, valores cívicos, tradiciones, formas de comportamiento y de pensar, además de conocimiento académicos. Las y los docentes deben contar con las herramientas que les permitan atender la desigualdad y violencia de género en sus comunidades escolares, a fin de crear ambientes libres de discriminación para niñas y mujeres.
Para contar con evidencia de lo que sucede en las escuelas, Mexicanos Primero realizó diversos conversatorios en los que participaron niñas y mujeres —alumnas, maestras, figuras directivas, autoridades educativas, académicas, activistas, mamás—, en donde se encontraron que, aunque hay esfuerzos y avances en el camino a la igualdad, las escuelas no son todavía espacios 100% libres de discriminación por género.
La escuela de educación básica es el lugar donde se forman a 11 millones 912 mil 720 niñas y jóvenes como ciudadanas y 12 millones 201 mil 060 niños y jóvenes, por lo tanto, se espera que la perspectiva de género sea un eje transversal en los aprendizajes para ayudar a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y libre de violencia.
Sin embargo, las cifras y los testimonios recopilados en el cuadernillo Escuchar(nos), perspectiva de género en la escuela, nos hablan de una desigualdad en los planteles que afecta a las mujeres.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021 indica que la escuela es el cuarto sitio donde se ejerce mayor violencia contra las mujeres. Y la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las relaciones en los Hogares 2021 muestra que 32.3% de las mujeres de 15 años y más que han asistido a la escuela, experimentó algún tipo de violencia a lo largo de su vida escolar.
“Cuando iba en quinto grado tuve un maestro que me dejaba notitas en la mochila: ‘Es que me gustas mucho’; me daba miedo. Era la niña que llegaba al diez para las ocho y yo no sabía ni qué hacer; así que me quedaba fuera de la escuela, esperaba a que llegaran otras compañeras”, madre de estudiante de secundaria de la CDMX.
“Los tabúes que envuelven la menstruación, vulneran la dignidad de niñas, porque estos prejuicios, sistemáticamente han sido el pretexto para someterlas a situaciones de discriminación porque se cree que mientras están menstruando, están sucias, que deben avergonzarse...”, activista de la CDMX.
“En provincia he tenido la oportunidad de organizar viajes de estudio a la Ciudad de México y a las niñas no les dan permiso de asistir al viaje porque son niñas. Preguntan los padres ¿quiénes irán?, y cuando digo que vamos tres maestras y no va ningún hombre, me dicen. ‘Pero si sucede algo, ¿cómo van a resolver ustedes?’”, maestra de Telebachillerato, Veracruz.
“Si estamos aspirando todos para la promoción horizontal y piden hasta 200 horas de curso, pues la maestra mujer no tiene las mismas oportunidades que el hombre de hacer cursos, porque la maestra además atiende a la familia”, maestra de primaria, Coahuila.
Estos comportamientos tienen su origen en los hogares mexicanos. Revisemos nuestras acciones, palabras y forma de pensar, porque los micromachismos son prácticas de violencia que surgen en la vida cotidiana y que son naturalizados y legitimados. Son “micro” por su naturaleza casi imperceptible, por lo que estas conductas machistas son toleradas y reproducidas tanto por hombres como por mujeres, perpetuando roles y estereotipos de género que obstaculizan el equitativo acceso a oportunidades y el ejercicio de derechos.
