Las asesinaron

El mejor regalo para el Día de las Madres es justicia Buscaban a sus hijas, hijos y esposos, se convirtieron en detectives, aprendieron a sortear los burocráticos procesos judiciales, soportaron la indiferencia de los ministerios públicos, denunciaron la omisión de ...

El mejor regalo para el Día de las Madres es justicia

Buscaban a sus hijas, hijos y esposos, se convirtieron en detectives, aprendieron a sortear los burocráticos procesos judiciales, soportaron la indiferencia de los ministerios públicos, denunciaron la omisión de las fiscalías, fueron amenazadas por criminales e ignoradas por las autoridades; crearon colectivos y recorrieron ciudades, pueblos, carreteras, ríos y montañas. No los encontraron y a ellas, las madres buscadoras, las asesinaron.

2 de mayo de 2023. Teresa Magueyal, integrante del colectivo Una Promesa por Cumplir, fue asesinada en la comunidad de San Miguel Octopan, Celaya. Ella iba en  una bicicleta cuando hombres armados, montados en motocicleta, le dispararon. Buscaba a su hijo José Luis Apaseo, desaparecido el 6 de julio de 2020.

6 de noviembre de 2022. A María del Carmen Vázquez la mataron en el municipio de Abasolo, Guanajuato. La asesinaron antes de encontrar a Ósmar, quien desapareció el 14 de junio de 2022. Ella pertenecía al colectivo Personas Desaparecidas de Pénjamo, Guanajuato.

4 de octubre de 2022. Blanca Esmeralda Gallardo fue asesinada en la colonia Villa Frontera, Puebla, mientras esperaba el camión. Ella buscaba a su hija Betzabé Alvarado, desaparecida un año antes.

Esmeralda averiguó que una célula criminal sería la responsable de la ausencia de su hija. Ella pertenecía al colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla.

30 de agosto de 2022. Rosario Lilian Rodríguez fue secuestrada cuando salía de la parroquia donde se ofició una misa por el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. Su cuerpo fue encontrado horas después en una brecha junto a las vías del tren.

Ella se unió al colectivo Corazones sin Justicia, de Sinaloa, para buscar a su hijo Fernando Abizaid Ramírez, quien desapareció el 16 de octubre de 2019 en la población de La Cruz de Elota.

27 de enero de 2022. Ana Luisa Garduño fue acribillada en pleno centro del municipio de Temixco, a unos metros de la presidencia municipal. Fundó la Asociación Civil Ana Karen Vive para recordar a su hija, quien fue asesinada por su novio el 12 de diciembre del 2012.

Ana estudió y obtuvo la licenciatura en Derecho para brindar acompañamiento a las víctimas de feminicidio y desaparición.

16 de octubre de 2020. A María del Rosario Zavala la atacaron en su casa, la mataron porque desde diciembre de 2019 comenzó la búsqueda de su hijo Yatziri Misael de 16 años, quien fue secuestrado por hombres armados que ingresaron a su casa el 23 de diciembre de ese año.

Ella también era madre de Jorge Ulises Cardona, a quien mataron dos años después.

15 de julio de 2021. Aranza Ramos, integrante del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, fue asesinada en la comunidad de Ortíz, en Guaymas. Hombres armados irrumpieron en su  casa y se la llevaron a la fuerza.

Ella buscaba al padre de su hija, su esposo Brayan Omar Celaya Alvarado, quien desapareció el 6 de diciembre de 2020.

20 de julio de 2019. A Zenaida Pulido Lombera la mataron en el municipio de Aquila, Michoacán, cuando se dirigía a interponer una denuncia por amenazas en su contra. Era madre de tres hijos y su esposo había desaparecido en el 2002, pertenecía al colectivo Familiares Caminando por Justicia.

10 de mayo 2017. Miriam Rodríguez fue asesinada el Día de las Madres. Era de San Fernando, Tamaulipas, y se dedicó a perseguir a los asesinos de su hija Karen Alejandra, quien fue secuestrada en 2012; pero ellos la mataron también. Miriam encabezaba el Colectivo de Desaparecidos de San Fernando.

16 de diciembre de 2010. Marisela Escobedo estaba frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, en Ciudad Juárez, y ahí la asesinaron. Llevaba más de una semana en ese lugar exigiendo justicia por la desaparición y feminicidio de su hija Rubí Marisol Frayre.

Marisela pegaba carteles del asesino de su hija, Sergio Rafael Barraza, a quien ella persiguió, capturó, reunió pruebas y llevó ante la justicia, pero fue liberado.

Hay una deuda del Estado mexicano con ellas, con sus familias, con las hijas y las nietas vivas; con las madres buscadoras que en su recorrido por los rincones del país han descubierto que México es un cementerio clandestino, y que cada cuerpo que sale de esas fosas es una cachetada de impunidad.

Temas: