El derecho al cuidado
Imagínese que está postrado en una cama por una enfermedad y necesita asistencia, o quizá sea usted una persona de la tercera edad o con discapacidad o tiene algún trastorno o condición que requiere atención, o padece demencia senil o Alzheimer o está en depresión ...
Imagínese que está postrado en una cama por una enfermedad y necesita asistencia, o quizá sea usted una persona de la tercera edad o con discapacidad o tiene algún trastorno o condición que requiere atención, o padece demencia senil o Alzheimer o está en depresión severa y necesita auxilio. ¿Cómo le gustaría que lo cuidaran?, ¿qué esperaría de su cuidador?
Supongo que esperaría un trato digno, con respeto, de calidad, con servicios médicos o asistenciales disponibles, con apoyos que le permitan su bienestar. Ahora, si usted cuida a una persona con discapacidad o de la tercera edad con trastornos o padecimientos mentales, o niños, niñas y adolescentes, ¿cuáles serían los apoyos que requiere para brindar un cuidado de calidad, armonioso y respetuoso? ¿Cuánto tiempo dedica al cuidado de una persona? ¿Piensa y se procura su propio bienestar?
Es importante que usted sepa que el derecho al cuidado ya fue reconocido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como un derecho humano “autónomo”, para la protección y el desarrollo de la vida misma, y que lleva implícito el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. ¿De qué se trata y por qué debe ser incluido en las políticas públicas del gobierno de México? Porque establece que toda persona tiene derecho a contar con tiempo y espacio para brindar, recibir o procurarse cuidados de acuerdo con su etapa vital; disponer de tiempo, recursos y espacios apropiados para ello, así como contar con las condiciones que procuren el mayor bienestar físico, espiritual, mental y cultural.
En México existen alrededor de 58.3 millones de personas susceptibles de recibir cuidados en los hogares, según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (Enasic 2022) y 64.5% de esas personas recibe el cuidado por parte de un familiar o una persona de su propio hogar. La encuesta revela que 31.7 millones de personas de 15 años y más brindaron cuidados a integrantes de su hogar o de otros hogares; 75.1% de éstas eran mujeres y dedicaron en promedio 38.9 horas a la semana a esa labor. Los hombres (24.9%) destinaron 30 horas semanales.
La Cepal y ONU Mujeres también plantearon en su declaración de Tlatelolco –durante la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, realizada aquí en México del 12 al 15 de agosto pasado– que el cuidado sea reconocido como un derecho humano. Y esto implica la obligación del Estado de crear un sistema de cuidados público, universal y de calidad, que redistribuya estas responsabilidades sociales y no las concentre de forma desproporcionada en las familias o en las mujeres.
El cuidado debe garantizar no sólo la supervivencia física, sino también el bienestar mental, emocional, social y espiritual de las personas. El derecho a cuidar consiste en el derecho de brindar cuidados en condiciones dignas, tanto de manera no remunerada como remunerada. Implica que las personas cuidadoras puedan ejercer su labor sin discriminación, y con pleno respeto a sus derechos humanos, garantizando su bienestar físico, mental, emocional, espiritual y cultural. El derecho al autocuidado implica el derecho de quienes cuidan y de quienes son cuidadas a procurar su propio bienestar y atender sus necesidades físicas, mentales, emocionales, espirituales y culturales.
Y es que, según la Enasic 2022, 39.1% de las mujeres que cuidan experimentan agotamiento y 15.2% de los hombres, cansancio; disminución del tiempo de sueño 31.7% de las mujeres y 17.3% de los hombres; sensación de irritación 22.7% mujeres y 7.4% hombres. Reducción del tiempo libre, obstáculos en el desarrollo académico profesional, disminución de la convivencia con amigos y colegas, así como tensiones familiares, son otros de los efectos del cuidado, además de las repercusiones económicas. Por ejemplo, 28.8% de las mujeres y 8% de los hombres que cuidan se ven impedidos a laborar fuera del hogar; 23% de las mujeres y 11.4% de los hombres tuvieron que abandonar su empleo. La carga de cuidado va a ser cada vez más grande, pues la población de 65 años y más superará a la infantil entre 2028 y 2032 en la mayoría de los países de AL. Habrá unos 34 millones de adultos mayores de 80 años en 2050, según la Cepal.
El cuidado es una inversión inteligente para cualquier gobierno, porque permite el desarrollo económico y el estado de bienestar; habla del papel del Estado y de la política pública para dar acceso universal a la educación, a la salud, a la protección social, y al derecho al cuidado, a servicios de cuidado.
