Educar para la paz
Educar para la paz, ése es el mensaje. Hacia ese punto nos debieran llevar las acciones y las políticas públicas y de gobierno.
Porque si el odio empieza con las palabras, la paz empieza con la educación…
Audrey Azoulay, directora general de la Unesco
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, para recordar el papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo, porque considera que sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.
¿Sabía usted que actualmente hay 250 millones de niños y jóvenes sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos? Su derecho a la educación está siendo violado y es inaceptable.
En México, 6.4 millones de niños, niñas y jóvenes no asisten a la escuela, cifra que equivale a la población del estado de Puebla y a casi dos (18%) de cada 10 personas que, por edad, deberían estar en las aulas cursando la educación obligatoria, de acuerdo con la información de mi compañera Laura Toribio, publicada en Excélsior.
Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) indican que la población que enfrenta mayores obstáculos en el acceso a la educación se da entre las personas que hablan alguna lengua indígena, pues casi tres de cada 10 no asisten a la escuela.
“Se trata de niños, niñas y jóvenes que enfrentan barreras estructurales, como el idioma, la falta de infraestructura, la lejanía de planteles o las normas sociales, que limitan su acceso a una educación de calidad”.
Este año, la Unesco dedicó el Día Internacional de la Educación al papel crucial que desempeñan la educación y los docentes en la lucha contra el discurso del odio, un fenómeno que se ha multiplicado en los últimos años con el uso de las redes sociales, dañando el tejido de nuestras sociedades.
“El mundo asiste a una oleada de conflictos violentos, paralela a un aumento alarmante de la discriminación, el racismo, la xenofobia y la incitación al odio. El impacto de esta violencia trasciende cualquier frontera basada en la geografía, el género, la raza, la religión, la política, offline y online. Un compromiso activo con la paz es hoy más urgente que nunca…”, dice la Unesco.
De acuerdo al organismo internacional, el aprendizaje para la paz debe ser transformador y contribuir a dotar a los alumnos de los conocimientos, valores, actitudes, competencias y comportamientos necesarios para convertirse en agentes de paz en sus comunidades.
Aquí, en nuestro país, la falta de plantilla docente en las aulas es otro de los obstáculos referidos por el IMCO. En México, 31% de las escuelas secundarias respondieron no contar con una plantilla docente suficiente y 18% considera que no tiene personal docente capacitado adecuadamente.
Además, entre los impedimentos a los que se enfrentan los estudiantes de zonas rurales están el idioma, lejanía de planteles o normas sociales.
“El discurso del odio alimenta los prejuicios y la discriminación y puede permitir y normalizar la violencia”, advierte la Unesco.
Y, ¿qué vimos la semana pasada? Autoridades comunitarias que armaron a cinco niñas, 20 niños y adolescentes, para integrarlos a la policía de la localidad, allá en Ayahualtempa, Guerrero.
La decisión la tomaron en una asamblea los representantes de las CRAC-PF y el Consejo Tradicional del Gobierno Nahua. Lamentable.
La violencia que se vive en nuestro país no da tregua, las organizaciones criminales se disputan los territorios en enfrentamientos asesinos, que causan muerte, desplazamientos y destrucción. Todo ello sucede a la vista de un gobierno que sólo manda abrazos, porque sus fuerzas armadas están rebasadas.
Otro ejemplo: Taxco, donde se suspendieron las clases en las escuelas por la violencia que se registra; pero todo empezó con la paralización del transporte público, porque ahí recibieron dos amenazas de grupos criminales rivales. Las rutas foráneas que van a los pueblos de los alrededores también cancelaron el servicio.
Y en Acapulco, después del huracán Otis, sólo 60% de las escuelas está funcionando, y únicamente porque los maestros y maestras regresaron a los planteles aún dañados.
Educar para la paz, ése es el mensaje. Hacia ese punto nos debieran llevar las acciones y las políticas públicas y de gobierno.
La violencia y la inseguridad le quitaron la vida a 153 niñas, niños y adolescentes tan sólo en el primer semestre de 2023, de acuerdo a los datos del Inegi.
Exijamos justicia, no permitamos que la impunidad gobierne y escuchemos el mensaje de Audrey Azoulay, directora general de la Unesco:
“Porque si el odio empieza con las palabras, la paz empieza con la educación. Lo que aprendemos cambia nuestro modo de ver el mundo e influye en nuestra forma de tratar a los demás. Por tanto, debemos situar la educación en el centro de nuestros esfuerzos por alcanzar y mantener la paz mundial”.
