Desafío

La libertad de expresión garantiza la igualdad, con ella se desdibujan las brechas. El silencio es terreno fértil para la impunidad, la violencia y el abuso de poder. El silencio somete, corrompe y esconde la crueldad y la injusticia. Callar a los periodistas y silenciar ...

La libertad de expresión garantiza la igualdad, con ella se desdibujan las brechas.

El silencio es terreno fértil para la impunidad, la violencia y el abuso de poder. El silencio somete, corrompe y esconde la crueldad y la injusticia.

Callar a los periodistas y silenciar la información permite el estruendo de las balas y abre la puerta a los gritos de miedo, de horror y desolación.

La inseguridad y la violencia desatadas amenazan hoy a México, amedrentan a la mayoría de los ciudadanos y envalentonan a los delincuentes.

El Estado hoy enfrenta el desafío de la violencia.

El ataque a nuestro compañero periodista Ciro Gómez Leyva —ocurrido la noche del jueves— evidencia el ambiente de crispación que hay en este país, la polarización que se niega y vuelve a subrayar que la impunidad es el aliciente para la violencia y el delito.

Callar, mostrarse indiferente, mantener la fallida estrategia de seguridad o el discurso que divide sociedades es convalidar la impunidad.

El periodismo es una expresión de la democracia, porque informa, recoge las necesidades, el sentir y la opinión de los diversos sectores y grupos de la sociedad, expone las ideas y permite el diálogo plural.

Y la libertad de expresión garantiza la igualdad, con ella se desdibujan las brechas. Por eso hay que preservar y proteger estos valores democráticos.

Es tiempo de definiciones, de ajustes en las políticas de seguridad y de comunicación del gobierno federal. Lo ocurrido el jueves es una muestra estruendosa de lo que ocurre a diario en nuestro país: 80 asesinatos, 11 feminicidios y 14 desaparecidos al día; 4 mil 097 secuestros y 36 mil 094 extorsiones en estos últimos 4 años. Y el discurso que polariza no ayuda, incentiva el odio y la frustración.

México es el país más peligroso para ejercer el periodismo y por cuarto año consecutivo ha mantenido ese lugar, según el informe de Reporteros Sin Fronteras, ni en los países en guerra los periodistas corren tanto riesgo como aquí: 16 asesinados este año y 157 —145 hombres y 12 mujeres— de 2000 a la fecha.

Sépanse que están condenados todos quienes han utilizado la intimidación, la amenaza y la violencia para silenciar periodistas.

Hay un enorme desafío para el jefe del Ejecutivo federal. ¿Hacia dónde accionará? ¿Impulsará una estrategia de seguridad que garantice la protección a niños, niñas, jóvenes, mujeres, militares, comunicadores, migrantes, comunidades indígenas, a la ciudadanía? La seguridad es desarrollo, paz y prosperidad.

Desde Palacio Nacional, ¿se continuará con la descalificación, la burla, el señalamiento —con nombre y apellido— de quienes piensan diferente o de quienes señalan las fallas u omisiones del gobierno?

Los discursos de odio alimentan el terreno de la confrontación, de la violencia verbal y física; enrarecen el clima y tensan a los grupos sociales y crispan los ánimos.

En ese ambiente enrarecido se puede esconder todo tipo de propósitos y el que pierde es México.

La reconciliación, la seguridad y la unidad son los desafíos para el Estado mexicano, donde estamos incluidos todos.

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