Con las niñas no

ONU Mujeres ha señalado como causas del matrimonio infantil la pobreza, desigualdad, discriminación de género y los estereotipos culturales.No, no es la excepción. Tampoco es un tema de pobres y ricos ni exclusivo de las comunidades de usos y costumbres, obligar a ...

  • ONU Mujeres ha señalado como causas del matrimonio infantil la pobreza, desigualdad, discriminación de género y los estereotipos culturales.

No, no es la excepción. Tampoco es un tema de pobres y ricos ni exclusivo de las comunidades de usos y costumbres, obligar a las niñas a casarse para que sus padres reciban dinero, un burro o una vaca es una terrible realidad en México. Negarla es fomentar la impunidad y la violencia de género.

El matrimonio infantil y forzado es un delito; pagar por obtener a una niña es un delito, la violación sexual es un delito y si el Estado no hace nada es cómplice por omisión.

En este país existen dos leyes que son transgredidas cada que una menor de edad es vendida como esposa: la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en materia de Trata de Personas —los artículos 28 y 29 establecen el matrimonio forzado como un delito, sin importar si hay o no un pago a los padres, tutores, familiares o cualquiera que ejerza autoridad sobre la persona obligada—, y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que en el artículo 45 establece que la edad mínima para contraer matrimonio es 18 años.

Esto sucede en por lo menos 66 comunidades del municipio de Metlatónoc, Guerrero. Ahí, cuatro de cada diez niñas son vendidas para casarse con hombres adultos, el precio va desde 30 hasta 180 mil pesos. Pero también son forzadas las niñas de comunidades indígenas, rurales y marginadas de Chiapas, Veracruz, Oaxaca, la Sierra Norte de Puebla y en la Sierra Negra de Querétaro.

Erradicar el matrimonio infantil debiera unir, sumar voluntades, no usarse como tema para atizar la polarización. 

INEGI reporta que 1 por ciento de las mujeres de 12 a 14 años en Chiapas, Guerrero y Tabasco se encontraban casadas o en unión libre en 2020, un porcentaje que se eleva a 11 por ciento en esas mismas entidades pero entre las mujeres de 15 a 17 años.

El Consejo Nacional de Población detectó que del total de mujeres menores de 18 años casadas, 93.6 por ciento tenían parejas mayores que ellas.

Y en el país, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) reportó que 218 mil 201 mujeres de 15 a 17 años y 18 mil 974 mujeres, entre 12 y 14 años vivían casadas o en unión libre en 2020. 

ONU Mujeres ha señalado como causas del matrimonio infantil la pobreza, desigualdad, discriminación de género y los estereotipos culturales, en donde la sociedad considera como algo normal y aceptable que las niñas se casen o sean madres antes de alcanzar la edad adulta.

El matrimonio infantil se ha denunciado desde hace mucho tiempo atrás. Que no se equivoque el gobierno federal, no es un tema político. Tiene que ver con la justicia, la igualdad y el derecho a tener una vida digna y libre de violencia.

Cimacnoticias —agencia de información que hace periodismo con perspectiva de género—, buscó las propuestas y conclusiones del Congreso de Mujeres Indígenas y del Foro Nacional Indígena, celebrados a raíz del levantamiento zapatista, y encontró acuerdos y declaraciones explícitas en donde las mujeres piden a sus comunidades, autogobiernos y al Estado terminar con los usos y costumbres que violentan su decisión a elegir con quién casarse y cuántas hijas e hijos tener. 

En las conclusiones del Foro Nacional Indígena —celebrado del 1 al 8 de enero de 1996, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas y convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y la Comisión de Concordia y Pacificación—, se incluye la exigencia de que se respeten las tradiciones, pero no aquellas que afecten o agredan a las mujeres indígenas, como el matrimonio forzado o la violencia en el hogar.

En 2014, mujeres de 11 pueblos originarios del país se reunieron en el Centro de Formación y Capacitación de Mujeres de la organización civil Kinal Antzetik, para denunciar las formas de violencia que viven desde su condición de indígenas, campesinas, afromexicanas y mestizas. Y un tema recurrente fue la venta y abuso sexual de las niñas y mujeres indígenas.

“Hay pueblos donde una niña entre más pequeña es vale más, conforme va creciendo vale menos, si tiene estudios vale menos. Hombres adultos pueden adquirir a una adolescente por entre 50 mil y 100 mil pesos”, dijo la indígena nahua Nadia Maciel Paulino, a Cimacnoticias.

Un informe de la Comisión Binacional de Salud Tijuana-San Diego, en el que participaron 800 mujeres jóvenes para conocer sobre la prostitución en la frontera norte, reportó que 600 de ellas eran de municipios indígenas de Chiapas, muchas fueron obligadas a casarse cuando eran niñas.

El matrimonio infantil es el primer eslabón de una cadena de delitos, peor aún, es un delito normalizado con muchos cómplices: padres que venden a sus hijas y las ven como una mercancía desde que nacen, madres de familia que se callan por miedo a ser violentadas, comunidades de usos y costumbres que lo toleran, autoridades comunitarias y locales omisas, juzgadores y ahora el gobierno federal que prefiere minimizar esta realidad.

Con las niñas no.

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