Asedio

El espacio cívico, dice la ONU, es el entorno que permite a todos y cada uno de los ciudadanos desempeñar un papel en la vida política, económica y social, a todos los niveles y desde el local al mundial, pero hoy está amenazado. Desde los púlpitos del poder se ...

El espacio cívico, dice la ONU, es el entorno que permite a todos y cada uno de los ciudadanos desempeñar un papel en la vida política, económica y social, a todos los niveles y desde el local al mundial, pero hoy está amenazado. Desde los púlpitos del poder se limitan las libertades, principalmente la de expresión.

Se descalifica e insulta a quienes piensan diferente, a quien exhibe la pobreza, la violencia y el abuso de poder, y a quienes recuerdan las promesas incumplidas, las que se hicieron en campaña:

“Ahora manda el pueblo. Y claro que no les gusta, ni a los oligarcas ni a sus achichincles, voceros y dueños de medios de información, intelectuales alcahuetes, no les gusta, y por eso hasta emerge, como nunca, sale a flote el clasismo, el racismo: ‘¡Cómo ahora los nacos van a gobernar!”, (Palacio Nacional, 25 de mayo).

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, nos recuerda que todos queremos contribuir a forjar nuestro futuro, nuestras comunidades y nuestros países, “pero esto no es posible cuando no disponemos de espacio para expresarnos y debatir diferentes puntos de vista con seguridad”.

Los discursos de odio, los que atizan la polarización, desgastan, inhiben la participación ciudadana y limitan la acción política.

“… Por último, decirle a los que se creen superiores, a los de la moronga azul, que no existen las razas. Ése es el problema que tienen los conservadores, entre otros, clasistas, racistas…”, (Palacio Nacional, 26 de mayo).

El pasado viernes 26 de mayo, Volker Türk llamó a los líderes y gobernantes a respetar, proteger y ampliar los espacios para el debate ciudadano de las ideas: “El espacio cívico es una cuestión de derechos humanos, de paz y desarrollo. Es clave para unas sociedades sostenibles y resilientes; sin embargo, está sometido a una presión cada vez mayor por restricciones indebidas y leyes represivas. Desde amenazas y ataques a periodistas y defensores de los derechos humanos, intimidación y acoso en línea, medidas enérgicas contra las reuniones pacíficas, hasta cierres de internet”.

El representante de la ONU para la defensa de los derechos humanos urgió a los Estados a redoblar sus esfuerzos para proteger y ampliar el espacio cívico, como condición previa para que las personas puedan disfrutar de forma sostenible de todos los demás derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, desde el acceso a la atención sanitaria, agua potable y educación de calidad hasta la protección social y los derechos laborales”.

“Es mucho pueblo, mucho pueblo el de Perú para tan poco gobierno”, (Palacio Nacional, 26 de mayo).

La presión, el cerco sobre el espacio civil continúa a pesar del inspirador compromiso de los grupos de la sociedad civil —dice el Alto Comisionado—, entre ellos defensores de los derechos humanos, de migrantes, de la justicia climática, de los derechos LGBTQ+, del movimiento feminista; periodistas, sindicalistas, grupos ecologistas, activistas juveniles y contra el racismo.

Se mantienen firmes —a pesar de las injurias de los gobernantes— para hacer frente a las crisis más acuciantes del mundo, desde las crecientes desigualdades, pobreza y violencia hasta la planetaria del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.

“La sociedad civil es un facilitador clave de la confianza entre los gobiernos y las poblaciones a las que sirven, y a menudo es el puente entre ambos. Para que los gobiernos reduzcan las barreras a la participación pública, deben proteger este espacio, en beneficio de todos, tanto online como offline”, afirmó Türk.

Y en México, a los ciudadanos organizados se les llama fifís

“Vemos que los Estados se esfuerzan, y a menudo fracasan, en proteger el espacio cívico en línea y a quienes lo utilizan, oscilando entre un enfoque de laissez-faire que ha permitido que la violencia y la peligrosa incitación al odio queden sin control, y regulaciones demasiado amplias utilizadas como garrote contra quienes ejercen su derecho a la libertad de expresión, incluidos periodistas y defensores de los derechos humanos”, añadió el Alto Comisionado.

Agradeció a la sociedad civil su incansable e inestimable labor, y describió el espacio cívico como el mejor indicador del compromiso de un Estado para defender las nobles aspiraciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos, un Estado verdaderamente dispuesto a reconocer las violaciones cuando se producen y a trabajar continuamente para proteger mejor los derechos humanos.

Las palabras de Volker Türk se difundieron en el marco del 75º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y porque en mayo la ONU se enfoca justamente en estos espacios cívicos y en los defensores de los derechos humanos. Las retomé para que el Estado mexicano se vea tal y como actúa, frene el asedio, corrija y encauce el rumbo de las libertades.

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