Año de dones…
Tiempos convulsos, escenarios inciertos, verdades a medias, promesas incumplidas, violencia acechante, así se muestra 2023. ¿Año de dones? Las noticias no son halagüeñas. Los recientes acontecimientos ponen en entredicho el compromiso de gobernantes y autoridades ...
Tiempos convulsos, escenarios inciertos, verdades a medias, promesas incumplidas, violencia acechante, así se muestra 2023. ¿Año de dones?
Las noticias no son halagüeñas. Los recientes acontecimientos ponen en entredicho el compromiso de gobernantes y autoridades con la procuración de la justicia, con el respeto a la legalidad y con el ejercicio del poder. El prestigio de muchos y de las instituciones que representan está manchado.
Una nación que anhela seguridad, paz, justicia y prosperidad no puede cegarse y ser indiferente ante la inverosímil forma de reaccionar, atender y justificar la realidad mexicana.
¿Ahora normalizaremos el plagio, así como con la violencia, los asesinatos, las desapariciones o atentados? ¿Vamos a ir contando el número de funcionarios públicos o gobernantes que plagian y sumaremos a la ministra?, es decir, ¿llevaremos el registro diario sin que existan consecuencias?
En este caso está en entredicho la rectitud en el proceder de la profesora que dirigió la tesis, de la ministra, de la UNAM, de la SEP y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
¿Nos quedaremos conformes con la Guardia Nacional en las instalaciones del Metro? ¿En verdad cree usted que con su presencia las omisiones en el mantenimiento se subsanarán? ¿Los seis mil elementos de seguridad repararán las decenas de escaleras eléctricas inservibles, los aires acondicionados descompuestos o los relojes de las estaciones que se detuvieron en el tiempo? ¿Cubrirán las goteras, sustituirán los rieles, las lámparas y los equipos electrónicos de navegación obsoletos?
¿Eso creen las autoridades de la CDMX o mandaron a la Guardia Nacional para evitar el registro que hacen los usuarios, en redes sociales, de todas esas fallas en el mantenimiento y operatividad?
Si creemos el argumento de que la “seguridad es primero”, pues mejor invertir para reparar. No hay nada más seguro para un ciudadano que tener la certeza de que regresará a su casa, con su familia, sano y salvo. Ya dolieron las muertes de las Líneas 12 y 3.
El respeto, la credibilidad, la confianza se ganan y afianzan en las acciones; se pierden y destruyen con la omisión, cuando se trata justificar la ineficiencia o se culpa de sabotaje al adversario, sin admitir las fallas propias.
Desviar la atención ya no funciona, esa era la forma vieja de hacer política. Los gobiernos del conservadurismo montaban escenas para la televisión cuando agarraban a presuntos secuestradores o encontraban supuestos artefactos en aviones o detenían al líder de una organización criminal. ¿Por qué las autoridades de la cuarta transformación recurren a esas prácticas?
Presentar a los medios de comunicación a la célula ejecutora del ataque al periodista Ciro Gómez Leyva, sin que estén acusados del delito de tentativa de homicidio, muestra a una autoridad desesperada por mantener a toda costa el capital político.
No basta, cuando aún se investiga el motivo y el responsable intelectual y, peor aún, cuando 11 están acusados por posesión de armas y droga, y otro por robo. Ahí es cuando se nota la urgencia por desviar la atención.
El prestigio está de por medio o, ¿ya no les importa? ¿Da igual ser corrupto, omiso, mentiroso, cínico, deshonesto? ¿Por qué destruimos la credibilidad y enlodamos el proceder ético? Será porque desde Palacio Nacional escuchamos frases como esta:
“¿De cuándo acá les importa tanto la ética?”. La respuesta debiera ser: ¡Siempre!
No ha terminado el primer mes del año y ya sucedió mucho, el escenario electoral de 2024 seguirá abriendo la caja de Pandora y el rumbo de la nación está en juego. Es tiempo de exigirles a los actores políticos y servidores públicos enfrentar la realidad con objetividad, mesura y mucha responsabilidad; están obligados, además, a ser prudentes y guardarse las ganas de atizar los ánimos o polarizar aún más a la sociedad. Esos podrían ser los dones…
