A ellos también los asesinaron…

Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la vida…Principio 3. Convención sobre Derechos de la Niñez La Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que los menores de edad tienen derecho a no ser privados de la vida bajo ninguna ...

Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la vida…

Principio 3. Convención sobre Derechos de la Niñez

La Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que los menores de edad tienen derecho a no ser privados de la vida bajo ninguna circunstancia ni ser utilizados en conflictos armados o violentos.

El Estado les ha fallado y los gobiernos no garantizan ese derecho. Los asesinatos de Gael y Alexander, de 12 y nueve años, en Culiacán, Sinaloa, exponen las fallas en las políticas de seguridad y obligan a recordar las otras muertes de niños, niñas y adolescentes, en su mayoría impunes. Son las heridas abiertas.

El lunes 9 de septiembre del año pasado ocurrió un hecho similar al de Antonio Sarmiento, de 41 años, y sus dos hijos Gael y Alexander, pero en Jilotepec, Estado de México. Mauricio, un niño de ocho años, viajaba con su papá hacia la comunidad de Llano Grande cuando fueron interceptados por dos sujetos para robarles el automóvil. El padre intentó detener el vehículo y a los asaltantes para que el menor descendiera, pero los criminales huyeron en el auto con Mauricio a bordo y después apareció muerto.

El 5 de enero de este año, Alondra, una niña de 11 años de edad murió cuando un sujeto la usó como “escudo” para protegerse de un ataque armado en Cancún, Quintana Roo. El criminal disparó sin piedad. Los dos murieron. (Mensaje Directo, Excélsior, 12/01/2025).

El viernes 17 de enero, en Zitácuaro, Michoacán, mataron a Jolet, una adolescente de 15 años. Ella caminaba con Mercedes, su madre, por la calle de la Secundaria Número 2, donde estudiaba, y recibieron varios balazos. Las dos murieron.

¿Recuerda el caso de Dante Emiliano? Él tenía 12 años y murió el 21 de marzo del año pasado en Paraíso, Tabasco. Recibió tres impactos de bala en el abdomen. Su caso fue noticia nacional por el video que se difundió donde quedó grabado su sufrimiento: “Me quedo sin aire”, gritó desesperado. “No me quiero morir”, suplicó.

Días antes, una niña y un niño de nueve años, hermanos, fueron asesinados cuando iban camino a la escuela en la colonia Paraíso Escondido, Yecapixtla, Morelos. Fueron encontrados en una barranca con huellas de violencia.

El domingo 7 de junio de 2024, después de las 9 de la noche, un grupo de sicarios entró en una casa de la calle Pénjamo, en León Guanajuato. Los vecinos escucharon disparos y llamaron a la policía. Ahí asesinaron a un niño de dos años, un bebé y a cuatro mujeres. ¿Recuerda el caso? Se hizo noticia porque un video de una cámara de seguridad reveló que cinco minutos antes de la matanza, elementos de la Guardia Nacional salieron de esa vivienda cargando una bolsa.

En Saltillo, Coahuila, el 24 de junio, un joven de 16 años fue sacado a la fuerza de su hogar, sometido a golpes y enterrado vivo.

Y un mes después, pero en Cancún, Quintana Roo, otro niño de 12 años fue asesinado. Pasaba la tarde del domingo con su familia en una playa de Cancún, cuando unos hombres armados que se trasladaban en moto acuática dispararon a otras personas en una disputa por venta de drogas. A él le tocó la bala.

Y así cada mes se registra el homicidio de un menor en nuestro país, por ataque directo, por bala perdida, por haber estado en el momento y lugar incorrecto, por viajar con un familiar o ser víctima de la inseguridad y violencia.

No se olvida aquel 7 de noviembre de 2024, en Chilpancingo, cuando encontraron una camioneta con los cuerpos desmembrados de 11 personas, entre ellos cuatro menores de edad.

¿Y los monaguillos muertos? ¿Ya los olvido? Su asesinato fue también en noviembre, en la comunidad Entabladero de Espinal, Veracruz. Se trató de dos hermanos menores de edad asesinados cuando se encontraban en el parque central.

Alex, de 15 años, y José Juan, de 13, recibieron disparos directos de hombres armados. Uno de los menores falleció en el lugar y el otro cuando recibía atención médica.

Las autoridades de este país ¿seguirán sumidos en la omisión?, ¿creyendo en sus “otros datos”? No bastan las condolencias, porque ante los hechos y los nombres de las  víctimas parece una burla.

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