AMLO: sin autoridad moral y política

En el II Congreso Nacional de Morena, AMLO presentó los 50 Lineamientos Básicos del Proyecto Alternativo de Nación 20182024, esto es, la plataforma electoral de su campaña anticipada por la Presidencia. Aunque el tabasqueño dice que “contamos con ideas claras para la ...

En el II Congreso Nacional de Morena, AMLO presentó los 50 Lineamientos Básicos del Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024, esto es, la plataforma electoral de su campaña anticipada por la Presidencia. Aunque el tabasqueño dice que “contamos con ideas claras para la transformación de México”, su texto es un conjunto de tesis simplistas, con algunas propuestas concretas, pero la mayoría genéricas o irrealizables. Sin embargo, lo que descalifica en automático su plan es la demagogia e incongruencia del propio AMLO:

Integrante de la “mafia en el poder”: Se afirma que Morena es el único partido “independiente de la mafia en el poder”. Pero Morena es parte del Estado, integra la partidocracia, recibe financiamiento público, participa en los institutos electorales, en el Congreso federal y en los estatales, incluyendo la Asamblea Legislativa capitalina, y ejerce funciones de gobierno en alcaldías y en las delegaciones. Morena se nutre de la “ubre del Estado”, y es corresponsable directo o indirecto del desgobierno y violencia en diversas partes: los narco exalcaldes José Luis Abarca y Alfonso Miranda Gallegos fueron respaldados por AMLO para llegar a sus cargos.

Morena, caudillista y familiar: Se dice que “Morena es patrimonio de todos los mexicanos”, pero AMLO es su dueño, determina su línea política, el destino de sus recursos, los cargos directivos y candidaturas… y sólo lo comparte con sus hermanos (Pío y Ramiro), hijos (Andrés Manuel, José Ramón y Gonzalo) y otros familiares y amigos, quienes, a su vez, se reparten los cargos con esposas, parientes e incondicionales. En Morena impera el nepotismo, así como la intolerancia a la crítica.

Corruptor político: AMLO asegura que la “corrupción política es el principal problema de México”, y promete “desterrar la corrupción, acabar con el influyentismo, abolir la impunidad, actuar con austeridad”, etcétera. La corrupción no sólo implica “saquear el erario”: cuando AMLO fue jefe de Gobierno se extorsionó a contratistas, se traficó influencias, se lucró con los ambulantes, taxis pirata, etcétera. Existió opacidad, aun ahora, cuando ocultó ingresos y propiedades en su declaración 3de3. Ha fomentado el influyentismo: exfuncionarios de su gobierno y directivos de las asociaciones Honestidad Valiente y Austeridad Republicana, recibieron contratos sin licitar de Ebrard, por más de 100 millones de pesos… Ha defendido a la mafia corrupta de la CNTE.

Restauración estatista: al pretender revertir las reformas estructurales, AMLO restauraría el estatismo monopolista, populista y corporativista. No propone ningún modelo de desarrollo alternativo ni una estrategia para negociar con Trump, e incluso demanda acciones que ya están en marcha…

Ocurrencias inviables o fantasiosas: AMLO, al plantear medios fantasiosos (como los “500 mil millones de pesos que recuperará de la corrupción o que ahorrara de su plan de austeridad”) y no estipular vías concretas para aterrizar sus ocurrencias (“establecer el Estado de bienestar”, “la construcción de refinerías”, etcétera), resultan inviables y engañosas… Promete más empleos, pero en su gestión capitalina se incrementó el desempleo.

La demagogia e incongruencia le quitan autoridad moral y política a AMLO, a su “candidatura antisistémica”, ya que forma parte de la “mafia” y de la corrupción que dice combatir. Pese a ello, AMLO le apuesta a capitalizar el encono (a su voto duro e indecisos), a la polarización y la fragmentación del sufragio, para hacerse de la Presidencia, con 30% o menos del total de los votos.

ENTRETELONES

Cuauhtémoc Blanco se ha ganado a pulso su destitución.

                Twitter: @evillarrealr

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