Odiar a la mujer
¿Por qué en lugar de implementar alertas de género no se activa una "alerta de machos"? El acecho y la violencia vienen de ahí. De esa dantesca ideología acumulado con el tiempo y expandida por todo el país. Hay que perseguir los crímenes de odio pero, sobre todo, ...
¿Por qué en lugar de implementar alertas de género no se activa una "alerta de machos"? El acecho y la violencia vienen de ahí. De esa dantesca ideología acumulado con el tiempo y expandida por todo el país. Hay que perseguir los crímenes de odio pero, sobre todo, hay que evitarlos.
Lo anterior supone enfrentar un constructo cultural que nosotros mismos alimentamos con cada acción, por mínima que sea, que desprecie a la mujer. Por eso antes de que esos valores se traduzcan en violencia es necesario identificarlos. Mal hace el mecanismo federal de "Alerta de violencia de género contra las mujeres" (AVGM) si solo se activa tras un feminicidio.
El AVGM debe implementarse en todo el país ante la existencia de estructuras culturales, pero sobre todo legales y de impunidad que facilitan las agresiones en contra de las mujeres.
Y es que los crímenes de odio primero se elaboran mentalmente con valores históricamente acumulados, normalizados desde la hegemonía de una masculinidad dominante. Sobre ese andamiaje cultural es que debe decretarse la alerta.
¿Que nos hace daño el machismo? Por supuesto y los feminicidios son una severa expresión de dicha ideología. Pero ningún hombre nace macho. El machismo se adquiere, es una expresión comportamental derivada de la educación recibida e institucionalizada a través del Estado, de las iglesias, de los usos y costumbres, así como de los contenidos que en los medios de comunicación y entretenimiento exacerban la premisa de que la mujer es inferior al hombre.
Dejemos a los expertos en salud mental determinar si existe o no vinculación entre el feminicidio y la psicopatía. No obstante, debe quedar claro tanto a las instancias diseñadas para enfrentar esta violencia como a quienes desde la sociedad civil luchan contra ella, que mientras haya machismo habrá feminicidios. Ese es el punto por atender: que permitimos valores y referentes con los cuales se desprecia a la mujer.
Estamos frente a un reto de grandes dimensiones que por la estructura cultural construida para preservarla no será fácil modificar. Las semillas de este odio de género pueden encontrarse en diversos ámbitos y de ahí saltar al crimen. Muchos homicidios de este tipo primero fueron descalificaciones y humillaciones.
El filósofo Arthur Schopenhauer (1788-1860) es considerado uno de pensadores misóginos más perturbadores. Su desprecio hacia la mujer fue demasiado explícito y tienen enorme vigencia. Aquí algunos ejemplos: la razón de la mujer es más débil; su estrecho campo visual no le permite abarcar objetos alejados; tras uno o dos partos la mujer pierde su belleza; la mujer tiene hipocresía instintiva y una inmodificable tendencia a la mentira; es quizás imposible encontrar a una mujer completamente sincera y sin disimulo; creen en el fondo de su corazón que la misión del hombre es ganar dinero mientas que la suya es gastarlo; con escasas excepciones, las mujeres tienden al despilfarro.
Otras perlas de este pensador polaco: "la naturaleza ha predestinado a la mujer para la obediencia; no es inusual ver a las mujeres que prefieren a un hombre feo, tonto y tosco, a uno culto, inteligente y amable; la mera idea de una mujer en el campo de juez da risa; son especialmente aptas como nodrizas y educadoras de nuestra primera infancia; en el fondo existen únicamente para la propagación de la especie; no entienden de música, poesía o bellas artes".
La violencia de género contenida en el pensamiento de Schopenhauer tiene vigencia a nivel global pero también aquí. En este México lindo y querido cientos de miles de hombres, distribuidos por toda la república, piensan en términos parecidos.
De ese germen descalificador viene la mayoría de los feminicidios pues se necesita odiar y despreciar a la mujer para pensar que su vida carece de valor y merecedora de tanta saña.
Insisto: la implementación de la AVGM debe adelantarse a los homicidios y por eso mismo introducirse en los valores asimilados como usos y costumbres, en los planes de estudio, en la narrativa religiosa, en los mensajes publicitarios y en general en todos los medios de comunicación.
Referencias
Schopenhauer, Arthur. El arte de insultar, edición de Franco Volpi y traducción de Fabio Morales. Alianza Editorial, 2005, Madrid.
