Este país no es para la izquierda
¿Qué enfrenta la izquierda mexicana? ¿Crisis de liderazgo o de rumbo? Las elecciones en el Estado de México han demostrado dos cosas: 1 que los votos abundan; 2 que no le sirven para triunfar. Y no sirven porque están dispersos. Los líderes de los partidos Morena y de ...
¿Qué enfrenta la izquierda mexicana? ¿Crisis de liderazgo o de rumbo? Las elecciones en el Estado de México han demostrado dos cosas: 1) que los votos abundan; 2) que no le sirven para triunfar.
Y no sirven porque están dispersos. Los líderes de los partidos Morena y de la Revolución Democrática sabían que si unían fuerzas iban a ganar esa importante gubernatura, pero se cotizaron muy alto y les faltó humildad para dar el paso. Juntos habrían sumado mayoría (48% de votos) frente al PRI (34% de sufragios), de acuerdo a los números de la autoridad electoral.
Al no privilegiarse el triunfo vienen las preguntas. ¿Ya se olvidó cómo fue la aglutinación de fuerzas en 1988 en favor de Cuauhtémoc Cárdenas? ¿Nadie recuerda que Heberto Castillo declinó en su favor? Es muy posible -como se ha denunciado- que dirigentes perredistas hayan construido acuerdos con el priismo para no declinar en favor de la candidata puntera Delfina Gómez, pero también es verdad que Andrés Manuel López Obrador tampoco quiso establecer acuerdos con el PRD, asumiendo que solo él puede salvar esta república. La disputa lleva años y ambos partidos comparten una responsabilidad, que tampoco es propia de la izquierda mexicana.
El filósofo marxista francés Etienne Balibar afirma que los líderes de la izquierda “ejercen meramente de comentaristas impotentes de una crisis a la que no proponen ninguna respuesta colectiva”. Entrevistado en 2010 por el periodista Amador Fernández-Savater explica que el sueño europeo ha concluido porque la izquierda “está alineada con los dogmas y los razonamientos del neoliberalismo”. No es difícil trasladar ese sentir a nuestra realidad nacional, donde el progreso ofrecido desde la izquierda sigue siendo neoliberal.
El italiano y también filósofo Franco Beraldi considera que “las formas de resistencia siguen siendo defensivas porque no logramos salir del marco cultural y político del siglo XX”. Por eso ha plantea un cambio “en los imaginarios, las expectativas, las formas de interpretar el mundo (...) Sin imaginación no hay subjetivación colectiva y sin subjetivación colectiva no hay salida de la pesadilla presente”, asegura.
En un libro que compila la posición de pensadores contemporáneos europeos frente al concepto de catástrofe, Fernández-Savater dice que ésta puede ser derrota, pero también derrotero. Por ello y desde distintos ángulos revisa la crisis de la izquierda, tanto como su fracaso frente al neoliberalismo.
Radicado en Brasil, el filósofo y profesor Peter Pál Pelbart está convencido que “no deberíamos atrincherarnos en lo que se está acabando”. La idea de soltar lo que ya no funciona le parece estratégica, sobre todo si ya estamos fuera de una época, de un siglo o de un paradigma.
Por su parte, el psicoanalista argentino Franco Ingrassia cuestiona que los movimientos sociales piensen “lo colectivo” como territorio de afinidad cuando ese referente debería constituir el espacio de la alteridad. Sugiere desarrollar “una inteligencia táctica” y como si se hubiese adelantado al proceso electoral mexiquense destaca la necesidad de aprender a “leer situacionalmente cada momento de la experiencia”.
Las anteriores reflexiones elaboradas desde el marco crítico que vive Europa, pueden refrescar el turbio razonamiento que dirige a las izquierdas mexicanas, donde todo indica que sus representantes no quieren reinventarse. Los votos se pueden obtener desde los asentamientos desbordados de inseguridad, desempleo, enfermedad y hacinamiento. Sin embargo, al cuerpo de la izquierda le faltan cabezas que además de mirar, escuchar o dirigir, puedan pensar.
Lo señaló días antes de morir el ecologista y referente del movimiento antiglobalización, el español Ramón Fernández Durán: “Estamos en una situación potencialmente revolucionaria, pero sin un sujeto revolucionario que la acompañe”.
En este momento es difícil saber cómo va a evolucionar la impugnación hecha por Morena de la elección mexiquense. Lo cierto es que no solo le faltan acuerdos, tampoco tiene rumbo. Los votos a favor de Morena y del PRD son indicadores de esperanza. Pero solo eso. Un proyecto desde la izquierda será viable cuando supere el reto de la soberbia y logre construir un frente único. A menos que sus líderes sientan que éste país no los merece.
Referencia
Fernández-Savater, Amador. Fuera de lugar. Conversaciones entre crisis y transformación. Editorial Acuarela & A. Machado, 2013, Madrid.
