Previsible, lógica, normal y comprensible fue la declaración del presidente de Estados Unidos; lo que no es comprensible es que haya quienes se asusten ante los dichos de Donald Trump y cuestionen toda la negociación que está encabezando el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aun cuando sea previsible y normal. A pesar de que en su momento el presidente Trump dijo que el T-MEC era el mejor acuerdo en la historia y algunas otras exageraciones, ahora dice que su país no lo necesita.
Los políticos son así y hay que saber vivir con eso. Hace no mucho tiempo, la presidenta Claudia Sheinbaum publicaba en redes sociales su apoyo a la CNTE y ahora les acusa de ser golpistas, a pesar de que están pidiendo los mismos absurdos que solicitaron durante la presidencia de Enrique Peña.
Las negociaciones son así y hay que vivir con eso. Trump está fingiendo que no le interesa para obtener alguna otra ventaja que, como dijo ayer, tiene que ver con el combate al narcotráfico por tierra, es decir, realizar algún tipo de intrusión en territorio mexicano para combatir a los delincuentes.
Evidentemente, la presidenta Claudia Sheinbaum no puede violar la Constitución, ni en aras de un tratado comercial ni en ningún otro terreno. Los temas de seguridad y migración se deben atender de manera conjunta sin violar la soberanía y se deben mantener las negociaciones sobre los puntos focales del interés comercial mutuo.
Más allá de los discursos, están los hechos. Ayer mismo se informó que las negociaciones entre Estados Unidos y México, que arrancarán el 15 de junio, se extenderán un par de días más a lo previsto originalmente, lo que deja claro que, en los hechos, sigue la negociación.
REMATE ADVERTIDO
Para los expertos en psicología social debe resultar muy interesante ver cuáles han sido las corrientes de opinión dominantes en torno al T-MEC. Cuando Donald Trump volvió a ganar las elecciones de Estados Unidos había un temor irracional sobre la continuidad del acuerdo comercial ante el cambio de modelo económico, que el PAS ha calificado como libre comercio con aranceles.
Marcelo Ebrard y su subsecretario Luis Rosendo Gutiérrez hicieron una gran lectura en el cambio del comercio mundial y plantearon ser el país que mejor trato comercial tuviera con Estados Unidos y, hasta el momento, se ha logrado. Ante esta situación, se brincó de las oleadas de pánico a creer que la negociación del T-MEC sería una suerte de paseo por la Alameda de algún pueblo bucólico. Se comenzó a decir que únicamente sería una revisión y no una renegociación.
Sólo los muy ingenuos creyeron que no habría una durísima negociación en la cual Trump trataría de obtener los mayores beneficios. Vamos, hasta el negociador en jefe de aquel país, Jamieson Greer, lo advirtió claramente desde hace semanas: al presidente de Estados Unidos no le gustan los acuerdos comerciales y no son su prioridad.
REMATE ENVIDIOSO
El PAS imagina que para Ildefonso Guajardo debe ser muy difícil haberse convertido en espectador de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, cuando él fue un protagonista tan destacado como exitoso.
Él hizo lo mejor que pudo, de acuerdo con su capacidad, con grandes servidores públicos como Kenneth Smith y Juan Carlos Baker, pero su tiempo ya pasó. Hoy es el momento de Marcelo Ebrard y Luis Rosendo Gutiérrez, quienes, al igual que Guajardo y los suyos, dieron su máximo esfuerzo.
Así, resultan patéticas las declaraciones del exsecretario de Economía en contra de la negociación que está llevando a cabo su sucesor. Sería bueno que guardara silencio y, si fuera grande, colaboraría con el Estado mexicano; sin embargo, le pesa mucho más el ego por haber dejado de ser.
Quizá sería bueno que siguiera el ejemplo de Smith o Baker, quienes entendieron que ya había pasado esa parte de su vida y ahora están concentrados en otra actividades. El rencor y la envidia son malos consejeros.
REMATE NOMBRADO
Finalmente, Roberto Lazzeri será el embajador de México en Estados Unidos. Otra vez los influencers financieros quedaron en profundo ridículo.
REMATE CONSIDERADO
Hay quienes tratan de matizar la decisión que impulsó la directora de mercadotecnia de Grupo Financiero Banorte, Carla Juan, de ponerle su marca en el estadio que durante algunos días se llamará Estadio Ciudad de México; es que hay mayor reconocimiento de marca.
Algo así como decir que no importa si hablan bien o mal, mientras hablen de ellos. Lo cierto es que sólo el tiempo dará la razón a lo que hoy parece una decisión mucho más que polémica sobre la marca, que con tanto cuidado se ha formado desde tiempo de don Roberto González Barrera.
