Población en movilidad
El contexto de movilidad humana es complejo, derivado del endurecimiento de las políticas migratorias y de asilo en Estados Unidos
La migración internacional es el fenómeno demográfico de mayor complejidad, múltiples componentes y condicionantes sociales, económicos, culturales y de política muestran la necesidad de reforzar que las personas migrantes son sujetos de derechos. En México se viven las cuatro dimensiones del fenómeno migratorio —origen, tránsito, destino y retorno—. En la actualidad, el contexto de movilidad humana es complejo, derivado del endurecimiento de las políticas migratorias y de asilo en Estados Unidos, afectando no sólo a nuevos flujos de personas, sino también a la identificación y repatriación de connacionales y personas de otras nacionalidades en situación irregular en su territorio; decisiones y acciones de ese país que nos impactan de manera directa.
El fenómeno migratorio en México es creciente y desafiante, de acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación (UPMRIP-SEGOB), en 2024 contabilizó más de 925 mil personas en situación migratoria irregular en México; por su parte, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) reportó, al cierre de 2024, haber recibido cerca de 79 mil solicitudes de refugio en nuestro país. Las personas refugiadas, migrantes o solicitantes de asilo pueden proceder de zonas donde las enfermedades transmisibles sean endémicas, sin embargo, no significa que supongan un riesgo infeccioso para la población de acogida y en tránsito, más bien, son ellos quienes pueden estar en riesgo de contraer enfermedades transmisibles, en particular las transmitidas por los alimentos y el agua, como consecuencia de los riesgos del viaje y factores propios del país de acogida, como la falta de acceso a servicios esenciales de atención de salud.
Para las personas que se desplazan es difícil mantener un acceso a la vacunación y la continuidad de atención a su salud; la falta de acceso a los medicamentos y gestión deficiente de tratamientos pueden facilitar el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos, vulnerabilidad a infección por VIH y tuberculosis. La población en movilidad, por las circunstancias y obstáculos, necesita servicios integrados y específicos de atención de salud pública en distintas fases del ciclo de migración y desplazamiento.
Refugiados y migrantes con afecciones crónicas o enfermedades hereditarias pueden sufrir una interrupción de su tratamiento o recibirlo sólo de forma episódica, por ello, el sistema de salud mexicano debe estar preparado ante requerimientos de atención en temas como salud mental, sexual y reproductiva; vacunación en todas las etapas de la vida; vigilancia y cuidado de enfermedades infecciones, incluyendo las transmitidas por vectores, la tuberculosis, la hepatitis C y el VIH; el cuidado y atención de las enfermedades crónicas; así como la atención a las personas víctimas de violencia sexual, especialmente cuando son niñas, niños, adolescentes y mujeres. Además, la población en movilidad se expone a riesgos climáticos, limitado abasto de agua y alimentos, y contaminación de éstos, higiene deficiente, hacinamiento, violencia por riñas y conflictos entre grupos y con la autoridad.
Alineados con el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Sectorial de Salud, y con base en las atribuciones que tiene la Dirección General de Políticas en Salud Pública, se hará una amplia convocatoria para que, con el respaldo y liderazgo de la Subsecretaría de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional, se actualice e instrumente el Plan Integral de Atención a la Salud de la Población Migrante, orientado a una integración social con derecho a la salud.
