Vivienda adecuada para todos: una prioridad global
Algunos países han encontrado modelos exitosos de intervención.
Por: Carlos Martínez Velázquez
En unos días se llevará a cabo el Foro Urbano Mundial, en El Cairo, Egipto, donde uno de los temas más urgentes será la vivienda adecuada para todos. La magnitud del desafío es clara: 2.8 mil millones de personas viven en condiciones inadecuadas, de las cuales 1.1 mil millones están en asentamientos informales y 318 millones carecen de un hogar. Esta situación ha puesto a la vivienda en el centro de la agenda pública mundial, impulsada por una creciente exigencia social por soluciones concretas.
El problema de la vivienda es complejo y sus soluciones son multidimensionales. Requiere un enfoque integral, que abarque desde la regulación del mercado hasta la provisión de servicios básicos. En América Latina, la urbanización acelerada ha generado un crecimiento desordenado de asentamientos irregulares, lo que requiere políticas de regularización. En México, las políticas de vivienda de los gobiernos de Fox y de Calderón propiciaron el abandono masivo de viviendas sin servicios básicos, una situación que ha dejado una fuerte huella.
Frente a estos desafíos, algunos países han encontrado modelos exitosos de intervención. Viena, Austria, ha sido reconocida mundialmente por su política de vivienda social, un enfoque que ha mantenido por más de un siglo. En esta ciudad, más del 60% de la población vive en viviendas sociales o subvencionadas, gracias a una intervención estatal decidida y a la colaboración público-privada.
El modelo vienés se basa en un control firme del precio del suelo y en la construcción de grandes complejos habitacionales que incluyen servicios esenciales como parques, escuelas y centros culturales. Además, el gobierno regula los alquileres para mantener los costos accesibles. Un aspecto clave ha sido la política de “ganancia limitada”, que limita los beneficios de los constructores privados, lo que evita la especulación y asegura que las viviendas se destinen realmente a las personas más necesitadas.
En México se han tomado medidas significativas para reducir el déficit habitacional y evitar su crecimiento. La administración pasada invirtió en la mejora y ampliación de viviendas existentes, permitiendo a las personas mejorar sus condiciones sin abandonar sus comunidades. También se ha ampliado el acceso al crédito para comprar terrenos o autoproducir viviendas, alejándose del modelo tradicional de construcción masiva y poco planificada.
La nueva administración, liderada por la doctora Claudia Sheinbaum, ha anunciado un ambicioso plan de construcción de un millón de viviendas a través de instituciones del Estado, adicionales a las que pueda desarrollar el sector privado. Este programa busca no sólo proveer viviendas asequibles, sino asegurar que estén ubicadas en zonas bien conectadas y dotadas de infraestructura social, como escuelas, clínicas y parques.
Con la reciente reforma constitucional, que establece el arrendamiento social como un derecho, México se encamina hacia un enfoque más inclusivo. El objetivo es garantizar el acceso a una vivienda digna, mejorando, a su vez, las condiciones de vida de millones de personas. Este enfoque integral podría servir de ejemplo para otros países de la región, donde la falta de vivienda adecuada sigue siendo una de las principales causas de desigualdad social.
El Foro Urbano Mundial, en El Cairo, será una oportunidad para observar, aprender y analizar sobre nuevos modelos de urbanización sustentable. La vivienda no sólo implica cuatro paredes, sino el acceso a servicios fundamentales que permiten el desarrollo social y económico. Como se ha dicho, una política de vivienda integral es la base para mejorar la calidad de vida y garantizar derechos fundamentales, como la educación, la salud y la seguridad.
El reto es grande. México, con sus nuevos programas y reformas, ha dado pasos importantes para enfrentar esta crisis y podría convertirse en un referente para otros países. La clave estará en que todos los sectores colaboren para implementar políticas efectivas y duraderas que pongan a las personas y su bienestar en el centro de la política pública.
*Experto en temas de vivienda y desarrollo urbano
