Soberanía, indispensable para el desarrollo económico
Por Fadlala Akabani* De acuerdo con el artículo 39 de la Constitución Política: “La soberanía reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo momento el inalienable ...
Por Fadlala Akabani*
De acuerdo con el artículo 39 de la Constitución Política: “La soberanía reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo momento el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno". Pese a la claridad de estas palabras, el periodo de 1988 a 2018 representó la abdicación de las cúpulas políticas del PRI y el PAN al ejercicio de la soberanía nacional.
Los 30 años de neoliberalismo en México implican la subordinación política, económica y geoestratégica de la más alta cúpula del poder público mexicano a los designios y dictados de Washington. Este periodo abrió paso al desmantelamiento de la industria energética nacional (Pemex y CFE) con Carlos Salinas de Gortari; al uso de nuestro territorio como el laboratorio de un perverso experimento para disparar los niveles de violencia a partir de la introducción deliberada de miles de armas con Felipe Calderón Hinojosa, y a la grotesca entrega de un sector estratégico para el siglo XXI, el energético, con la regresiva reforma de Enrique Peña Nieto. El guion siempre ha sido el mismo para el conservadurismo y los conservadores en México desde que se consumara la Independencia —la Primera Transformación de la vida pública— hasta nuestros días. Asumirse desde una posición de inferioridad y dependencia cuasi colonial; una sumisión enfermiza, que es también producto del buen aprovechamiento de la poca legitimidad política y nulo respaldo popular al Poder Ejecutivo en algunos periodos, como los sexenios de Carlos Salinas (1988-1994) y Felipe Calderón (2006-2012), dejándolos con muy poca capacidad de negociar imposiciones injustas y desventajosas para la economía mexicana con el Tratado de Libre Comercio en 1994, o la subordinación militar de México a la agenda de intereses hemisféricos de Washington con el Plan Mérida (2008) y la criminal infamia denominada “operación" Rápido y Furioso en 2009.
Tradicionalmente, la posición antimexicanista y traidora de los conservadores emanaba desde las más altas esferas del poder económico hacia la clase política y era masificada a través de los medios de comunicación, entonces hegemónicos. Ahora, las redes sociales nos permiten observar, en tiempo real, la renovación de ese mecanismo, al leer las consignas del conservadurismo en Twitter, asumiendo posturas contrarias al interés nacional con un patético orgullo. Recientemente, fuimos testigos del deseo de fracaso de la política exterior mexicana en Washington por un supuesto castigo que Joe Biden debía hacer pagar a López Obrador con motivo de su ausencia a la Cumbre de las Américas; su augurio del fracaso de la refinería en Dos Bocas y el cuestionamiento a la compra de Deer Park (sumado a su nula capacidad de reconocer que México es el país de la OCDE con menor inflación energética en 2022) e incluso su enojo por rumores que sugieren la molestia de Joe Biden con su embajador, Ken Salazar, al que acusan —coléricamente indignados— de traicionar los principios e intereses norteamericanos.
La rabia del conservadurismo es entendible, López Obrador ha devuelto al gobierno de México la soberanía que ellos entregaron a cambio de beneficios y reconocimientos a sus gobiernos espurios. Bajo el liderazgo del Presidente de México, nuestro país ha recuperado su posición en América Latina y el interés nacional se ha situado por encima de cualquier otro. La ronda de consultas solicitadas por Estados Unidos y Canadá en el marco del T-MEC abren nuevamente el terreno para una batalla fundamental de la 4T, la de la soberanía energética, más que una obsesión ideológica anacrónica, representa una palanca de desarrollo y ante la coyuntura global se ha tornado condición imprescindible para el mantenimiento de la gobernabilidad en el siglo XXI. Al primer semestre de un complejo 2022, la economía nacional —gracias a la estrategia de autosuficiencia energética— muestra un desempeño estable, a junio de 2022 registró un crecimiento interanual del 1.9%, pese a la contracción del 1.6% del PIB de Estados Unidos en el mismo periodo. Asimismo, México (8.1%) mantiene una tasa inflacionaria más baja que la Unión Europea (8.9%), que fijó un récord histórico en junio de 2022; los datos indican que nuestro país tuvo mayor crecimiento y menor inflación que dichas potencias.
A nadie debe sorprender que, como en anteriores ocasiones, el conservadurismo prefiere defender el interés extranjero y cuestionar sin elementos al gobierno de México; a los que estamos con el Presidente de México nos corresponde la labor de acompañarle en la larga lucha por la recuperación de la industria eléctrica y la soberanía energética nacional. Ante este proceso debemos tener claro que las consultas, más que la profundización de un conflicto, son un mecanismo de solución de dudas y controversias; por ejemplo, respecto a cambios a la Ley de la Industria Eléctrica (2021) como la asignación prioritaria a CFE del 54% del mercado eléctrico, decisión avalada como constitucional por la SCJN en abril de 2022. Asimismo, conviene ponderar que en el Capítulo 8 del T-MEC, Estados Unidos y Canadá reconocen a México el dominio directo y la propiedad inalienable e imprescriptible de todos los hidrocarburos del territorio nacional, así como el derecho soberano a reformar la Constitución y legislación interna en la materia.
Estoy convencido de que el presidente de México, López Obrador, no se rendirá y el 16 de septiembre nos dará a conocer una posición en soberanía, la misma que se requiere para representar dignamente a un pueblo progresista y sabio como es el pueblo de México. No me cabe duda, la 4T cumplirá el compromiso de suministrar servicios básicos, energéticos y combustibles a precios asequibles —por debajo de la inflación—, garantizando las condiciones para la actividad económica local.
*Secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México
