Recuperando lo público en nuestras ciudades
• En el deporte y la recreación al aire libre hemos encontrado una solución eficaz, y una herramienta capaz de alentar la integración social y la recuperación de la paz que hace falta en tantos municipios del país
Por Román Meyer Falcón*
Durante las últimas décadas los criterios para el diseño y producción de espacios de recreación en las ciudades de México han tenido un fuerte sesgo hacia la privatización, imponiéndose los criterios de lucro y condicionando la convivencia social a oportunidades de consumo y especulación inmobiliaria.
Hoy, los centros comerciales se han multiplicado en las urbes mexicanas como parte de un desarrollo urbano con visión mercantilista y no social. Hoy el centro comercial, más que un espacio público civil de atención a necesidades básicas, es una forma de habitar la ciudad; una cultura de ocio y entretenimiento estratificados, condicionados al poder adquisitivo de las personas.
Al centrarse las actividades y hábitos individuales en modos de consumo, se limitan las interacciones interpersonales y se dificulta la integración entre personas con inclinaciones socioculturales y políticas distintas. Se propician, en su lugar, relaciones dictadas por el mercado, más jerarquizadas y menos democráticas. Algunas de las más alarmantes consecuencias de este proceso son la segregación socioespacial, el deterioro de las relaciones interpersonales y la pérdida de identidad comunitaria en los barrios.
- Por estos motivos, para la actual administración federal, una de las principales misiones para el desarrollo territorial y urbano es contrarrestar esta tendencia privatizadora diseñando espacios públicos para ciudadanos, no para cosumidores. En el deporte y la recreación al aire libre hemos encontrado una solución eficaz, y una herramienta capaz de alentar la integración social y la recuperación de la paz que hace falta en tantos municipios del país.
Uno de los casos de éxito para la Sedatu ha sido la recuperación de espacios públicos como estadios y centros deportivos en lugares dedicados a la cultura, la cultura del deporte y la formación educativa en esta materia. Las obras del Programa de Mejoramiento Urbano que hemos desarrollado proponen modos innovadores y creativos de ocupar sitios céntricos y emblemáticos en las ciudades para convertirlos en pilares de resistencia a la privatización de las actividades recreativas urbanas.
El estadio Héctor Espino, antigua casa de los Naranjeros de Hermosillo, es un claro ejemplo de este esfuerzo. Los planes que se tenían para este predio, con una ubicación privilegiada en la ciudad, era convertirlo en centro comercial y desarrollo inmobiliario. Pedimos dar marcha atrás y, tras adquirir el inmueble en 2020, arrancamos un gran proyecto de rescate del estadio, que había entrado en desuso desde 2013. Se invirtieron alrededor de 100 millones de pesos para rehabilitar casi 30 mil metros cuadrados, dedicados a convertir las antiguas instalaciones en un bachillerato tecnológico de educación y promoción deportiva, con capacidad para que 200 estudiantes puedan formarse de forma profesional.
Hoy el Héctor Espino es más que un estadio y un deportivo para su comunidad. Gracias a la labor de la Secretaría de Educación Pública el complejo podrá ofrecer aulas, gimnasios, biblioteca y dormitorios para las y los jóvenes interesados. Así, se convertirá también en un semillero de atletas y promotores de la cultura deportiva; en un motor de la integración social en Hermosillo a través del deporte.
La transformación del Héctor Espino se suma a una iniciativa de escala nacional para rescatar más de 180 espacios deportivos que abonen a la sana convivencia a través de la práctica de casi 30 disciplinas como futbol, basquetbol, patinaje, ajedrez y muchas más. Todo este trabajo puede consultarse en https://mimexicolate.gob.mx/
En terrenos donde tal vez podrían haberse construido plazas comerciales privadas, hoy florecen sitios abiertos, públicos e incluyentes, sin costo alguno para sus usuarios, desmarcados de la mediación mercantilista. Buscamos que la convivencia familiar y el juego al aire libre, especialmente para las juventudes, aporten una mayor sensación de libertad individual y propicien vínculos más democráticos entre vecinos y vecinas de una misma colonia.
El esfuerzo que seguimos dedicando a la transformación de estos espacios tiene como fin último recuperar la vocación social de la obra pública en el país, y ofrecer condiciones de desarrollo más igualitarias para las y los habitantes de las ciudades mexicanas. En la Sedatu estamos convencidos de que esta estrategia de largo alcance contribuirá a disminuir las brechas de desigualdad, atendiendo prioritariamente a los grupos sociales que más necesitan nuestro apoyo, y preparando nuestras ciudades para un futuro más habitable, sano, justo y solidario.
*Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano
