Personas juzgadoras de territorio, no sólo de escritorio
Por Cuauhtémoc Ochoa A una semana de que se llevó a cabo la primera elección judicial en nuestro país, los números nos arrojan resultados favorables, una participación de 13% en un proceso que, de por sí, ya era complejo por el tipo de cargos que se elegirían. Hoy, ...
Por Cuauhtémoc Ochoa
A una semana de que se llevó a cabo la primera elección judicial en nuestro país, los números nos arrojan resultados favorables, una participación de 13% en un proceso que, de por sí, ya era complejo por el tipo de cargos que se elegirían.
Hoy, una vez más, el pueblo de México demuestra su interés por participar en las decisiones más importantes de nuestra nación y, sin duda, respalda las acciones de gobierno de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum.
Pero, más allá de los números que nos brindó este proceso para transformar el Poder Judicial, está un aspecto “humanizador”, por así llamarlo, que me gustaría destacar. Por primera vez, 881 candidatas y candidatos que aspiraron a algún cargo judicial dejaron los escritorios y recorrieron las calles para pedir el voto.
Y en esos 60 días de campaña, quienes buscaron ocupar algún cargo de impartición de justicia se dieron cuenta de las verdaderas necesidades de la gente, porque no es lo mismo salir a hacer campaña con la gente que impartir justicia desde una oficina.
La justicia está en la calle, ahí es donde se conoce lo que realmente le aqueja a las y los mexicanos, y este ejercicio democrático es una excelente oportunidad para que todas y todos aquellos que hoy impartirán justicia identifiquen las necesidades del pueblo y se hagan sensibles a ellas.
Sin lugar a dudas, el mejoramiento de la justicia en México no sólo pasa por la independencia de quienes la imparten, sino de su contacto con la realidad cotidiana que les permita realizar su labor de mejor manera.
Y, por esta razón, la reforma judicial y, en consecuencia, este primer proceso para elegir a ministros, jueces y magistrados del Poder Judicial de la Federación mediante voto directo y secreto ha sido un éxito.
La oposición señala este ejercicio como falto de legitimidad por cuestiones de origen y de la falaz percepción de una baja participación. Desde Morena somos contundentes, seguimos haciendo historia porque esta elección histórica deriva de una mayoría impulsada en las urnas en 2024 por cerca de 36 millones de mexicanas y mexicanos, se llevó a cabo a través de un proceso transparente y conjunto entre los tres Poderes de la Unión y, como ya lo he dicho, permitió a las y los candidatos estar en contacto con la ciudadanía.
Además, en encuestas de opinión, más de 72% de los entrevistados consideraba necesaria la elección judicial y la participación ha sido superior a los votos obtenidos por cualquiera de los partidos opositores en 2024.
Hoy, tenemos una Presidenta que respeta las libertades y promueve un verdadero Estado de derecho, que se compromete con las causas, que cumple, y que, sobre todo, está decidida a construir, de la mano del pueblo, el segundo piso de la transformación.
Hoy, el pueblo de México decidió y quienes resultaron electas y electos saben que tienen una enorme responsabilidad no sólo con los 13 millones de votantes que los eligieron, sino con toda la nación.
Con esa responsabilidad estoy seguro de que el nuevo Poder Judicial responderá a los intereses del pueblo, pondrá la justicia al alcance de todas y todos los mexicanos y dará resultados que continuarán con la transformación de la vida pública de México.
