Lawfare financierista

Se ha desatado una especulación de escenarios catastróficos y guerra de desinformación con vaticinios apocalípticos desproporcionados.

Por: Fadlala Akabani

El pasado 25 de junio de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió un comunicado en el que señala a tres instituciones del sistema financiero mexicano como “fuentes principales de preocupación en materia de lavado de dinero”, en supuesta conexión con la compra de insumos químicos a proveedores chinos para la producción de fentanilo. Días antes se había colocado a México en una lista de enemigos de EU, en la que se acusa a nuestro país de “drogar y matar” a su población, que, en efecto, atraviesa una epidemia de adicción al fentanilo, provocada por su propia industria farmacéutica y avalada por autoridades del gobierno estadunidense, véase: “Fentanilo, adicción e hipocresía”, 2023/10/04 | Excélsior.

Conforme a derecho y en función de proteger tanto a los clientes y ahorradores de esas instituciones, como la integridad del sistema financiero nacional, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores comunicó de manera oficial que tomaría el control de las instituciones aludidas en el comunicado a través de la intervención gerencial temporal de las mismas. Desde entonces, se ha desatado una especulación de escenarios catastróficos y guerra de desinformación con vaticinios apocalípticos que me parecen desproporcionados, dada la solidez de la economía mexicana y la probada resiliencia del Banco de México, el Instituto de Protección a los Ahorradores de la Banca y la CNBV en casos como el de Banco Famsa.

En un momento genuinamente complejo a nivel global, con la posibilidad latente de escalamiento de conflictos políticos y militares por doquier, se podría presumir que, si realmente interesa resolver un conflicto con un país vecino y aliado comercial, se podría establecer un canal de comunicación para trabajar el problema compartido en conjunto.

Especialmente cuando, desde el más alto nivel, el de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, el vecino y aliado comercial se ha mostrado cooperativo y dispuesto a la coordinación respetuosa. Sin embargo, las actuaciones intempestivas, unilaterales y de corte más mediático que ejecutivo revelan que, en el fondo, no se busca resolver un conflicto, quizá incluso agravarlo y usarlo en favor de una narrativa que cada vez oculta menos su injerencismo. No perdamos de vista que esta nueva andanada en contra de la 4T y el régimen político mexicano se da en la transición que ya sucede hacia la nueva conformación del Poder Judicial, medida que sigue causando resquemores en la Casa Blanca.

No tenemos siquiera que mirar en retrospectiva para darnos cuenta del nivel de golpeteo y afán de desestabilización de los que somos objeto desde Washington; actualmente, hay otros frentes abiertos en la relación bilateral por problemas conjuntos como la reaparición del gusano barrenador, una amenaza de carácter biológico con implicaciones agroambientales, económicas y de salud pública que puede atenderse de manera técnica. Al mismo tiempo, existe una notoria intención de mediatizar el conflicto y hacer presión en el entorno económico financiero mexicano.

Si algo es definitivamente admirable es la solidez pragmática de Washington, ejecutada a través del bipartidismo, en su capacidad para trabajar por objetivos a largo plazo que trascienden administraciones republicanas o demócratas. Por ejemplo: la gestión del conflicto entre Washington y Pekín, Joseph Biden, el presidente número 46 de EU, declaró la guerra a Tik-Tok, la aplicación de videos de formato corto de origen chino, y hoy Donald Trump, presidente número 47, desde las supuestas antípodas en el ejercicio del poder que dejó su predecesor, anunció que hay un potencial comprador norteamericano para dicha aplicación. De la misma manera que ya hay inversionistas formalmente interesados en hacerse con los derechos de operación financiera de Intercam en EU. Para Washington hay desarrollos y actividades económicas y políticas que, en determinado momento, pueden representar una seria amenaza a su seguridad nacional, pero dejan de serlo cuando son absorbidas por su sistema bancario financierista o cuando terminan siendo serviles a sus intereses geopolíticos.

De ese tamaño la hipocresía criminal de los gobiernos de EU.

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