La incertidumbre: el arancel invisible que redefine el comercio y la negociación del T-MEC

Por: César Cruz*Estados Unidos ha decidido cambiar las reglas del comercio mundial imponiendo un arancel base de 10% a prácticamente todas las importaciones. Aunque México y Canadá cuentan con un respiro bajo el marco del TMEC, lo cierto es que el nuevo paradigma ...

Por: César Cruz* 

Estados Unidos ha decidido cambiar las reglas del comercio mundial imponiendo un arancel base de 10% a prácticamente todas las importaciones. Aunque México y Canadá cuentan con un respiro bajo el marco del T-MEC, lo cierto es que el nuevo paradigma estadunidense trasciende lo tarifario y coloca a la incertidumbre como el verdadero costo de hacer negocios.

De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la incertidumbre política y comercial se ha convertido en un “arancel invisible” que encarece las operaciones internacionales, desalienta la inversión y afecta con mayor dureza a las economías en desarrollo. El comercio mundial se está encareciendo no sólo por las tarifas oficiales, sino porque las empresas deben prever escenarios volátiles: acumular inventarios, rediseñar cadenas de suministro o incluso replantear hacia dónde exportar.

Para nuestro país, este giro estadunidense representa un reto mayor. En primer lugar, los productos que no cumplen estrictamente con las reglas de origen del T-MEC podrían enfrentar tarifas adicionales, reduciendo la competitividad de sectores clave. En segundo, la renegociación en curso del tratado añade una capa de incertidumbre: Washington ya ha planteado la eliminación de al menos 55 barreras que considera restrictivas, varias relacionadas con la inversión privada en sectores estratégicos como la energía. Esto coloca a México en una disyuntiva entre defender su soberanía regulatoria y mantener un acceso preferencial al mercado más importante del mundo.

Además, la percepción de riesgo entre inversionistas es inevitable. Si las reglas cambian de manera abrupta, ¿cómo decidir dónde colocar capital o cómo planear una estrategia de exportación a mediano plazo? La confianza, elemento central del comercio internacional, se erosiona cuando las decisiones dependen de vaivenes políticos más que de acuerdos multilaterales sólidos.

La fortaleza del T-MEC

Frente a este panorama, la principal carta de México es la interdependencia económica con Estados Unidos y Canadá. Las cadenas de valor regionales generan productos conjuntos que compiten frente a Asia y Europa. Ésa es la fortaleza que debe capitalizarse en la mesa de negociación: recordar que no se trata sólo de exportar o importar, sino de producir en conjunto y mantener competitividad global.

En este sentido, el T-MEC no debe verse únicamente como un tratado de libre comercio, sino como un escudo frente a la volatilidad externa. Asegurar reglas claras de origen, mecanismos de solución de controversias confiables y certidumbre para la inversión es fundamental para convertirlo en un refugio seguro frente a la ola de aranceles generalizados.

Un cambio de paradigma

No estamos necesariamente frente a un regreso al proteccionismo clásico, sino ante una nueva manera de ejercer poder económico: usar la incertidumbre como herramienta. En ese terreno, México debe jugar con estrategia, diversificar sus mercados de exportación, reforzar el T-MEC y, al mismo tiempo, mantener una voz activa en foros multilaterales.

Porque, al final, el mayor arancel no es el que se cobra en la aduana, sino el que se paga en forma de desconfianza, retraso en decisiones de inversión y pérdida de competitividad. Y ése es, hoy, el verdadero desafío para el comercio internacional.

*Experto en estructuración de negocios

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