La cabaña
Por Luis Manuel Román* El temor a la muerte derivadel temor a la vida Mark Twain El año 2020 ha traído consigo una realidad que cada día nos deja sorprendidos no sólo por la aparición del covid19, sino también por el comportamiento alrededor de este suceso, ...
Por Luis Manuel Román*
El temor a la muerte deriva
del temor a la vida
Mark Twain
El año 2020 ha traído consigo una realidad que cada día nos deja sorprendidos no sólo por la aparición del covid-19, sino también por el comportamiento alrededor de este suceso, pero sobre todo, nos hace reflexionar sobre el camino que tomaremos para incorporarnos a la vida diaria.
Al declararse el estado de alarma en todo el mundo en forma de cuarentena, los que hemos podido realizar esta acción nos refugiamos en nuestros hogares como prevención y acato de las órdenes sanitarias establecidas por cada país.
Es aquí donde la palabra encierro tomó protagonismo entre familiares y amigos. Colegas de trabajo nos llamábamos para mantenernos al día y preguntarnos, sencillamente con un “¿cómo te va en el encierro?”. Así comenzaban juntas, pláticas casuales y hasta los ligues amorosos. Poco a poco fuimos presos de la ansiedad, la tristeza, y en casos, depresión.
No poder ser dueños de nuestra libertad creó conflictos internos de muchas maneras y en diferentes niveles, afectando desde niños hasta personas de edad avanzada. Todas nuestras actividades normales tuvimos que aprender a desarrollarlas y llevarlas a cabo dentro de nuestro hogar, lugar al que conocíamos sólo como el refugio para descansar, para compartir intimidades, incluso para llevar a cabo proyectos independientes. Hoy es un lugar donde realizamos todo y no solos, también lo hacen todos aquellos que en nuestro hogar habitan. El tema se vuelve complejo.
Con el tiempo, los resultados de la pandemia no han mejorado, de hecho, han sido peores, los números de infectados, así como de fallecidos son alarmantes por lo que la cuarentena que en un comienzo serían 15 días (a mediados de marzo), actualmente en junio se pide que continuemos en casa y que de manera escalonada y progresiva mediante un semáforo se pueda salir a la calle nuevamente y de manera ordenada.
Sin embargo, existen personas que han desarrollado el Síndrome de la Cabaña, que se explica como un miedo creciente a no querer exponerse a un cambio de ambiente tras un lapso, ya que esto lo vuelve vulnerable, es decir, el individuo se siente protegido y en refugio en su casa y el hecho de enfrentarse al “medio ambiente contaminado” lo altera y se siente en una situación de peligro, por lo cual evita a toda costa el salir a la calle y regresar a la normalidad.
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SÍNTOMAS
No todas las personas que padecen fiebre de la cabina experimentarán exactamente los mismos síntomas, pero muchas personas informan sentirse intensamente irritables o inquietas. Otros efectos comúnmente experimentados son:
Letargo
Tristeza o depresión
Dificultad para concentrarse
Falta de paciencia
Los antojos de alimentos
Disminución de la motivación
Dificultad para despertarse
Siestas frecuentes
Desesperación
Ante la nueva realidad es claro que necesitaremos ayuda profesional, y tendremos que buscarla, pero ¿qué podemos hacer?
—Será importante plantearnos objetivos a corto plazo y que podamos incluir en nuestra vida cotidiana.
—Pedir ayuda profesional. En caso necesarios priorizar la salud mental, ya que en circunstancias como estas se detonan problemas graves de conducta antisocial en el hogar, donde los integrantes de la familia pueden caer en agresión verbal y sicológica, incluso física; las cifras de incremento en violencia intrafamiliar se han incrementado de manera alarmante, por lo tanto es fundamental estructurar el día de nuestra nueva realidad, por ejemplo.
—Mantener horarios. Creemos que al estar en casa podemos estar y responder, principalmente al trabajo, a cualquier hora y no es así, es importante el esfuerzo, pero también lo es el respeto a nuestro tiempo personal.
— Convivencia sana con quienes vivimos. Interésate en lo que hacen las personas que viven contigo, participa en pláticas y juegos, planeen una primera salida juntos.
—Realiza ejercicio. A tu ritmo, a tu tiempo y a tu edad.
—Descansa. Duerme lo necesario y sin pesares.
