Justicia fiscal con sentido humano

Por Cuauhtémoc OchoaSenador de Morena Hablar de las reformas al Código Fiscal de la Federación, la Ley Federal de Derechos y la Ley del IEPS es hablar del rumbo de un país que decidió dejar atrás los privilegios del pasado para construir un modelo de justicia social y ...

Por Cuauhtémoc Ochoa

Senador de Morena

Hablar de las reformas al Código Fiscal de la Federación, la Ley Federal de Derechos y la Ley del IEPS es hablar del rumbo de un país que decidió dejar atrás los privilegios del pasado para construir un modelo de justicia social y redistribución del bienestar.

Durante décadas, el sistema fiscal mexicano favoreció a los poderosos: las grandes corporaciones hallaban mecanismos para evadir o condonar impuestos, mientras los pequeños comerciantes y trabajadores cumplían con el peso del sistema. Ese modelo desigual quedó atrás. Con la Cuarta Transformación, la política fiscal se convirtió en una herramienta de equidad.

Mientras antes se protegía la trampa, hoy se protege la transparencia. Mientras antes se presumía la impunidad, hoy se presume la confianza. Hoy, el SAT cuenta con mejores herramientas para detectar fraudes.

En el caso de la Ley Federal de Derechos, se corrige una distorsión histórica. Durante años, el Estado subsidió a quienes más ganaban, debilitando a las instituciones que prestan servicios esenciales. Las nuevas cuotas se actualizan con criterios de equidad, fortaleciendo dependencias que requieren recursos para servir con eficiencia y humanidad. Un Estado que cobra con justicia puede servir con dignidad.

En la Ley del IEPS se incorpora una visión de salud pública. Incrementar el impuesto al tabaco, nicotina y bebidas con edulcorantes no busca recaudar más, sino cuidar la salud del pueblo. México paga un alto costo por enfermedades derivadas de su consumo; hoy, cada peso recaudado regresa en atención médica y programas preventivos.

Sin embargo, también es momento de ser sensibles con el campo y la economía social. Por ello, propuse una reserva para que el incremento al IEPS en bebidas saborizadas se aplique de manera gradual a las cooperativas mexicanas, que representan menos de 2% del mercado, pero significan el sustento de miles de familias rurales. No son grandes corporaciones, sino empresas que compran sus insumos en el país, pagan impuestos aquí y sostienen cadenas de valor desde el campo. Una política fiscal justa debe distinguir entre quien acumula ganancias globales y quien apenas sobrevive con su producción local.

Con estas reformas, el Estado mexicano ha recuperado su dignidad: dejó de ser un cobrador al servicio de unos cuantos para convertirse en garante de justicia fiscal. El dinero público vuelve a tener destino público: escuelas, hospitales, caminos y becas.

La Cuarta Transformación no sólo cambió la forma de gobernar, sino la manera de entender la justicia: no se trata de cobrar más, sino de cobrar con sentido humano; no de recaudar por recaudar, sino de recaudar para redistribuir.

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