Inteligencia artificial: decisión política, no sólo tecnológica

Columnista Invitado Nacional
Alejandro Guerrero Monroy
La inteligencia artificial (IA) está transformando el mundo a grandes pasos. Como sabemos, tiene un enorme potencial y ofrece grandes beneficios que abarca desde la exploración de nuevas áreas de investigación científica hasta la mejora de la salud pública, la educación y la agricultura, entre otros. Sin embargo, la IA también conlleva riesgos como el aumento de la desinformación, amenazas para la paz y la seguridad internacional, así como un consumo abundante de agua y energía en un entorno de crisis climática. Estas preocupaciones, adicionales a las potenciales brechas digitales, obligan a reflexionar sobre la necesidad de una gobernanza global de la IA bajo un enfoque integral, que abarque transversalmente los ámbitos político, económico, social, ético, técnico, ambiental y de derechos humanos. Y es que el desarrollo y despliegue de tales características e impacto no puede dejarse exclusivamente a la voluntad de los mercados. Aunque los gobiernos nacionales y las organizaciones regionales juegan un papel predominante, la naturaleza de la IA —transfronteriza en su estructura y aplicación— exige un enfoque global.
Cabe decir que en 2025 se realizaron múltiples esfuerzos en esta dirección. Tanto gobiernos, empresas y organizaciones internacionales como la ONU, la Unesco y la Unión Europea (esta última ha emitido el Reglamento de Inteligencia Artificial como el primer marco jurídico integral y vinculante sobre IA en el mundo) han celebrado numerosos diálogos centrados en su gobernanza. De igual manera think tanks y centros de investigación han ofrecido importantes propuestas al respecto. En enero, el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos celebró su reunión anual bajo el lema Colaboración para la era inteligente y un tema central fue la “transformación irreversible” de la IA. En la ciudad suiza de los Alpes Réticos, líderes internacionales y expertos debatieron riesgos éticos y la “necesidad de una gobernanza responsable y la colaboración público-privada para una adopción equitativa”. Seis meses más tarde, Estados Unidos propuso colaborar con socios en foros multilaterales como el G7, G20 y la OCDE para liderar la diplomacia en inteligencia artificial. La iniciativa —anunciada en la Casa Blanca— denominada Plan de Acción de IA, tiene entre sus pilares acelerar activamente la innovación y generar mecanismos globales contra el uso indebido de esta tecnología avanzada.
Un mes después, China anunció oficialmente su Plan de Acción para la Gobernanza Global de la IA, el cual es una hoja de ruta que busca liderar los esfuerzos internacionales en su regulación y desarrollo. Se establecen 13 puntos que incluyen medidas concretas que van desde el desarrollo de estándares técnicos (normas como la ISO) en el marco de un consenso internacional, hasta la creación de un organismo internacional para la cooperación en IA, que podría tener su sede en Shanghái.
Por su parte, el Órgano Asesor de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial del secretario general de Naciones Unidas propuso en su informe final la necesidad de “una gobernanza global para abordar los desafíos éticos y de seguridad de la IA”. El grupo de expertos internacionales opina que en la actualidad nadie comprende el funcionamiento interno de la IA lo suficiente como para controlar totalmente sus resultados o prevenir su evolución. Y añaden que mientras tanto “es probable que las repercusiones negativas y los impactos derivados de tales decisiones también sean globales”.
En lo que coincide la mayoría es que una gobernanza global de la IA podría gestionar con eficacia los riesgos de esta tecnología avanzada y maximizaría sus beneficios como motor de progreso inclusivo y sostenible. La IA también implica decisiones políticas y no sólo tecnológicas. El dilema es asegurar la seguridad, prevenir riesgos y respectar los derechos humanos sin frenar la innovación y el avance de una herramienta tecnológica de vanguardia que incrementa las capacidades humanas, personaliza experiencias y mejora nuestra calidad de vida.