La mujer que espera al otro lado del mar

Estoy sentada en la cubierta del Dignity I mientras salimos del puerto de Malta. Entusiasmada y nerviosa y, como siempre cuando se empieza en un nuevo proyecto, un poco inquieta. Si todo va según lo previsto, en 20 horas llegaremos a la zona de búsqueda y rescate, un área situada en aguas internacionales, fuera de las costas libias. Repaso las situaciones médicas que se podrían presentar y trato de anticiparme preguntándome cómo les haría frente

Por Courtney Bercan

¿Cómo podremos gestionar una situación en la que haya un gran número víctimas? ¿Cómo actuamos cuando una mujer se ponga de parto? ¿Revisé la nevera de las vacunas esta mañana? Inspecciono los medicamentos incluidos en el kit de reanimación y pienso en cómo los administraré. Verifico todos los protocolos y escribo una lista de temas a revisar.

Aparto de mis pensamientos el miedo exagerado a que el barco zozobre o a que mi litera golpee contra la cama de mi compañera de camarote en medio de la noche, como lo hace el barco contra las olas.

Me vienen a la cabeza las personas con las que me encontraré en los próximos días: aquellos que emprenden un peligroso viaje para llegar hasta la percepción de seguridad que ven en Europa.

Pienso en una mujer que, probablemente, espere en las costas de Libia a que le llegue su turno para intentar cruzar el Mediterráneo. Quizás esté encerrada en una casa sin poder escapar. Es posible que se acuerde de la familia que dejó atrás, de quienes murieron en el camino o de los que se quedaron en Libia. Tal vez se esté curando las heridas que le inflingieron en los centros de detención o que sufrió a manos de las redes de traficantes.

Me pregunto qué sabrá sobre el viaje que está a punto de emprender. Es muy probable que no esté al corriente de que, como mujer, ocupará un lugar en el casco del barco, el emplazamiento que los pasajeros consideran más seguro, pero donde el oxígeno es escaso y el calor, sofocante. Me pregunto si estará al tanto de que el pequeño navío de madera o goma en el que se embarcará desde Libia nunca podrá alcanzar Italia. Conocerá la cifra de las miles de personas que han fallecido en lo que llevamos de año persiguiendo el mismo objetivo. No me puedo imaginar lo que supone conocer esta realidad y, aun así, estar tan

desesperada para tratar de hacer el viaje de todos modos.

He leído muchas entrevistas y oído muchos relatos del equipo médico desde que subí al barco: historias de guerra, violaciones, esclavitud, encarcelamientos injustos, pobreza ineludible y falta de acceso a atención médica básica. Recapacito sobre los peligros a los que se habrá enfrentado durante su viaje y los que todavía le esperan.

Siempre me han intrigado los efectos de la guerra, la pobreza y la injusticia social sobre la población. Me fascinaban las personas que superaban enormes obstáculos para mejorar sus vidas. Sabía que esas cosas pasaban en lugares lejanos y que las guerras y las injusticias hacían estragos en todo el mundo, pero crecía sintiéndome segura y sabía que tenía suerte.

Tengo dos pasaportes que me permiten viajar con facilidad por el mundo, sin tener que preocuparme a la hora de cruzar una frontera y que me denieguen la entrada en un país.

Soy consciente de que no me he ganado ese privilegio ni merezco más que otra persona. Tengo la suerte de estar en una organización que me alienta a ayudar a las personas vulnerables. Como esa mujer que espera sentada en una playa de Libia embarcar en una patera, con una historia sin contar y unas heridas que no podré ver y mucho menos tratar.

Le deseo seguridad mientras embarca en un bote hacinado sin un chaleco salvavidas. Espero llegar a ella antes de que se hunda o se haga daño. Sé que su vida no ha debido de ser fácil y espero que conozca la bondad en su intento por cruzar el Mediterráneo y alcanzar una nueva vida.

Siento la excitación, el miedo y los nervios de mi primera travesía en el Dignity I. Mientras nuestro barco se aleja con lentitud hacia el área de rescate, me gustaría hablar con más certeza sobre su futuro, pero lo único que sé, a ciencia cierta, es que el equipo del Dignity I la estará buscando y estará preparado para ayudarla cuando la encontremos.

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