Una Sola Tierra: Estocolmo+50
El firme llamado a la acción renovada para hacer frente a la crisis planetaria.
Por Peter Grohmann*
Con motivo del 50 aniversario de la Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente Humano, organizada en Estocolmo en 1972, y de la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los días 2 y 3 de junio pasado se celebró Estocolmo+50 para inyectar nueva vida a los esfuerzos de protección del planeta.
Líderes mundiales, representantes de gobiernos, empresas, organizaciones internacionales, sociedad civil y jóvenes se reunieron en un momento crítico que nos exige acciones urgentes para superar la triple crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y de contaminación y desechos.
Un proceso de consulta en 58 países, incluido México, y de consultas regionales, alimentó los temas tratados en Estocolmo+50 y dio voz a ciudadanos, empresas, sindicatos, sociedad civil, mujeres, jóvenes y academia, entre otros. Los mensajes de esta consulta incluyeron un llamado para una mayor participación pública y un mejor acceso a información medioambiental; la construcción de confianza entre gobiernos y sociedad dando respuestas concretas a las necesidades de las personas, así como mejorar la financiación para el logro de las metas ambientales de los ODS e integrar soluciones más allá del ambiente, que respondan a los riesgos complejos de la inseguridad alimentaria, conflictos, deuda, pobreza y desigualdad.
Asimismo, la consulta resaltó la importancia de acelerar la transformación económica hacia un desarrollo más verde, sostenible y saludable, apoyando al mismo tiempo a aquellos trabajadores que pudieran resultar perjudicados en esa transición. Los jóvenes resaltaron la necesidad de educación ambiental y climática, y la promoción de empleos y empresas verdes.
En América Latina, la consulta regional enfatizó la necesidad de prevenir la violencia contra defensores ambientales, afrontar los impactos cada vez más devastadores del cambio climático, brindar mejor protección a los pueblos indígenas y poner fin a un modelo económico basado en la extracción de recursos.
Cincuenta años de recorrido ambiental nos demuestran que, si bien persisten enormes desafíos, es posible sobreponerlos cuando países, instituciones y personas unen esfuerzos. Contamos con logros valiosos como el haber sanado la capa de ozono gracias a la implementación exitosa del Protocolo de Montreal, la eliminación de combustible con plomo y el haber evitado la extinción de algunas especies en peligro. Hoy, la política medioambiental se ha convertido en una preocupación universal y prácticamente todos los países del mundo cuentan con un ministerio o secretaría de ambiente.
Pero la ciencia nos recuerda que no tenemos 50 años para superar la crisis planetaria.
Por ello, Estocolmo+50 concluyó con un firme llamado a la acción. Sus diez recomendaciones se centran en situar el bienestar humano en el centro de un planeta sano y de la prosperidad para todas las personas; reconocer y aplicar el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible; adoptar cambios en el funcionamiento de nuestro sistema económico, y acelerar las transformaciones de los sectores de alto impacto como lo son la energía, el agua y los alimentos.
Para llevar adelante los resultados, las recomendaciones apuntan a reforzar y revitalizar de inmediato los procesos internacionales en curso, incluido un marco global para la biodiversidad, un acuerdo de aplicación para la protección de la biodiversidad marina más allá de la jurisdicción nacional y el desarrollo de un nuevo convenio sobre la contaminación por plásticos.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos a llevarse próximamente en Lisboa del 27 de junio al 1º de julio, el Foro Político de Alto Nivel, la 27 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Cumbre del Futuro serán escenarios clave para empujar estos compromisos.
Hace 50 años el lema de la conferencia Una Sola Tierra se convirtió en un ícono para el movimiento medioambiental moderno. Las cinco últimas décadas de diplomacia ambiental han transformado la relación de la humanidad con el ambiente. A pesar de estar trastocando los límites planetarios y viviendo una triple crisis ambiental y planetaria, permítanme ser optimista, ya que hoy somos más conscientes de nuestra responsabilidad intergeneracional. Cuando el tiempo se acaba, necesitamos convertir esa consciencia en un cambio fundamental de paradigma y de vida para proteger nuestros bienes globales comunes, el sustento mismo de la vida en la Tierra que nos conecta a todos y del cual todos dependemos.
* Coordinador Residente de la ONU en México
