Qué realmente involucra a Londres en Ucrania

PorVíktor Koronelli* Hemos leído el nuevo opus del embajador del Reino Unido en México, Jon Benjamin, publicado en este respetable diario el pasado 29 de agosto y dedicado a la situación en Ucrania y alrededor de ella. Una columna escrita desde la comodidad de ...

Por Víktor Koronelli*

Hemos leído el nuevo opus del embajador del Reino Unido en México, Jon Benjamin, publicado en este respetable diario el pasado 29 de agosto y dedicado a la situación en Ucrania y alrededor de ella. Una columna escrita desde la comodidad de sus oficinas, en una calurosa Ciudad de México agosteña; mientras tanto, millones de británicos se preguntan por qué tienen que pagar por las fallidas políticas de su gobierno, que inminentemente se reflejarán en las enormes facturas de luz y gas ya este invierno. Una columna, además, aburrida y sin novedad alguna. Otro grumo de rusofobia y acusaciones gastadas en contra de Moscú sin ningún intento, aunque sea superficial, de comprender las razones verdaderas de la operación militar especial llevada a cabo en Ucrania. Un enfoque totalmente preconcebido hacia lo que está sucediendo allí.

Pues ¿qué otra cosa hemos de esperar de Gran Bretaña, el país que, a la par con EU y los miembros de la Unión Europea, está enérgicamente echando leña al fuego, al suministrar armas al régimen de Kiev y, junto con Washington, al declarar abiertamente que su interés no es terminar, sino prolongar a lo máximo este conflicto bélico?

¿Quién sabe por qué en la columna del embajador Benjamin no hay ni una sola palabra sobre los bombardeos de la central nuclear de Zaporiyia realizados diariamente por el ejército de Ucrania (con el uso de armas occidentales), que mantienen el mundo, literalmente, a un tiro de una catástrofe atómica? Tampoco menciona los atentados terroristas organizados por servicios secretos ucranianos en las ciudades rusas contra civiles, por ejemplo, el reciente asesinato cínico de la periodista rusa Daria Duguina. La lista de ejemplos de brutalidades perpetradas por el régimen de Ucrania con el consentimiento tácito de sus patrocinadores en EU y Europa puede seguir.

Resulta gracioso que el embajador Benjamin presenta casi como una hazaña la visita a Kiev del primer ministro británico Boris Johnson, quien se ha desacreditado completamente ante sus parlamentarios y votantes. Parece que el señor Johnson, cuyo mandato ya está por terminar, no tiene otra cosa más importante que hacer y su viaje a Ucrania constituye simplemente un intento de llamar un poco de atención a su persona.

En lo que tiene que ver con la postura de México, a la cual apela el embajador Benjamin, es absolutamente clara y merece respeto. Al pronunciarse en contra de todo conflicto armado, México rechaza categóricamente la política de sanciones e intervención en asuntos internos de Estados soberanos. En este sentido, sin duda alguna, Londres y sus aliados tendrían mucho que aprender de nuestros amigos mexicanos.

Para concluir esta breve respuesta a la columna del embajador Benjamin, recordemos una antigua pieza de sabiduría oriental: los perros ladran, pero la caravana avanza.

*Embajador de Rusia en México

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