La visión de Almagro

Por Alejandro Guerrero Monroy* “Tener una visión es tener un destino”. América Latina plantea enormes desafíos para la democracia y para los ciudadanos de la zona. Actualmente somos testigos de cómo ...

Por Alejandro Guerrero Monroy*

                                “Tener una visión es tener un destino”.

América Latina plantea enormes desafíos para la democracia y para los ciudadanos de la zona. Actualmente somos testigos de cómo regímenes autoritarios polarizan y radicalizan a quienes piensan distinto en países del hemisferio. “El autoritarismo es un tema muy vigente en la agenda regional e incide directamente en el desarrollo y estabilidad de nuestras democracias, pero, sobre todo, en el bienestar y ejercicio de los derechos de la gente”. Así lo expresa en una colaboración reciente para el reconocido semanario de América del Sur Crónicas Económicas, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Hoy en día, factores tales como las secuelas sociales y económicas de la pandemia —que aún padecemos— y la invasión a Ucrania, impactan intensamente en la vida diaria de los latinoamericanos, generando mayor desempleo, aumento de precios, crisis alimentaria y desigualdad. La llegada de la pandemia, hace exactamente tres años, se ha convertido en una prueba de resiliencia para las democracias. También sabemos que las crisis económicas no son compatibles con el desarrollo democrático.

El cambio climático ya se ensaña con América Latina y el Caribe con las peores sequías en 50 años y récord de huracanes e inundaciones en todo el continente, causando graves daños a la salud, a la vida, a la comida, al agua, a la energía y al desarrollo socioeconómico de la región. Un reporte de la Organización Meteorológica Mundial señala que los eventos relacionados con el clima y sus impactos cobraron más de 314 mil vidas en la región entre 1998 y 2021.

Sumado a estos desafíos crecientes y en este contexto, han emergido planteamientos políticos que pretenden lesionar los derechos humanos y la división de Poderes. En su texto, Almagro observa con preocupación la permanente agresión a los pesos y contrapesos jurídicos y políticos, como la voluntad de capturar las instituciones democráticas bajo el argumento de un discurso fácil y falso. Y agrega que este pensamiento autoritario “ha erosionado el Estado de derecho y ha contribuido al debilitamiento institucional”.

El líder de la organización hemisférica indica que lo anterior, sumado a la falta de oportunidades, ha originado un éxodo masivo. “Nunca antes habíamos tenido una ola migrante de tal magnitud”. Son muchos los que se han visto obligados a dejar sus países por las amenazas autoritarias y crisis sociales.

Para salir del túnel, Almagro considera imprescindible “poner énfasis en la pluralidad y particularmente en el diálogo, éste último pilar fundamental del sistema democrático”, anota. Y es que para él “el diálogo es el mejor antídoto contra el fanatismo, la intolerancia y la polarización, la cual busca enraizarse en sociedades latinoamericanas”. Su visión ante los retos del futuro reside en “considerar nuevas y más profundas formas de participación”, así como “la horizontalidad y la emergencia de nuevos derechos”. Se requiere, en suma, “retomar los acuerdos, la solidaridad y la cercanía con la gente en la toma de decisiones”.

Los retos son muchos y muy grandes. Los problemas de la democracia sólo pueden ser resueltos con más democracia, nunca con menos. Sólo así damos respuesta a las amenazas a la convivencia social y a la confianza colectiva en las instituciones, en tiempos de profunda “toxicidad” política en las redes y en las calles. Por ello, no debemos ni podemos permitir que se normalicen las posturas autoritarias y totalitarias, porque eso, en palabras del diplomático uruguayo, “sería perder nuestra dignidad como seres humanos y nuestra libertad como bien supremo”.

                                *Internacionalista, politólogo y economista

                                Twitter: @AGuerreroMonroy

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