La necesidad de cerrar la brecha de las tecnologías limpias

Por: Benedict MaconCooney* y Tone Langengen** En el debate sobre cómo limitar el calentamiento global, a menudo se confunde la acción climática con la justicia climática. Varios países europeos incluido Reino Unido han adoptado una actitud autoflagelante, tratando ...

Por: Benedict Macon-Cooney* y Tone Langengen**

En el debate sobre cómo limitar el calentamiento global, a menudo se confunde la acción climática con la justicia climática. Varios países europeos (incluido Reino Unido) han adoptado una actitud autoflagelante, tratando de compensar un largo historial de quema de combustibles fósiles con la descarbonización más rápida posible de sus economías locales, cueste lo que cueste.

No hay lugar a dudas de que los gobiernos europeos deben cumplir sus objetivos de reducción de emisiones. Pero el cambio climático es un problema global, y los países industrializados deberían lograr esas metas desplegando políticas prácticas y desarrollando soluciones tecnológicas que impulsen el crecimiento económico interno y, al mismo tiempo, sustenten la transición a las energías verdes en el extranjero.

Es muy cierto que, históricamente, el mundo desarrollado ha sido el responsable de mucho del daño ambiental infligido al planeta, principalmente debido a la industrialización temprana. Hasta 2000, Estados Unidos y Europa producían cerca de 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono. Sin embargo, en los últimos años los mayores emisores anuales han cambiado velozmente, ya que muchos países han ido desacoplando su crecimiento económico de sus emisiones.

Los pecados del pasado no deberían impedir una estrategia climática lúcida, en especial con respecto al Reino Unido y la Unión Europea. Está muy bien demostrar seriedad con respecto a una transición con cero emisiones, pero estos gobiernos también deben asegurarse de que un enfoque así trace una ruta hacia un futuro mejor para todos. De lo contrario, corren el riesgo de quedar atrás a medida que otros países asuman el liderazgo del cambio climático, que es tan político como científico y tecnológico.

Estados Unidos reconoció esto y promulgó la Ley de Reducción de la Inflación, que contempla miles de millones de dólares y ha acelerado la inversión en tecnologías de energías limpias, incluido su crucial componente de investigación y desarrollo. China predomina en la cadena de suministro de las tecnologías limpias, especialmente en materiales críticos como el galio, y ha sido protagonista del desarrollo de componentes de bajo coste para paneles solares, turbinas eólicas y otras tecnologías.

Los países europeos y Reino Unido deben dar absoluta prioridad a la innovación en tecnologías limpias, junto con la inteligencia artificial y la biotecnología. Las autoridades deberían poner énfasis en las tecnologías y las soluciones —incluidas la generación y almacenaje de electricidad, la captura de carbono, y la fisión y fusión nuclear— que ayuden a los países de todo el orbe a reemplazar los combustibles fósiles con energías renovables baratas y convenientes.

Para tal fin, Reino Unido y los países europeos deben aumentar el gasto de capital y mejorar el modo en que se asigna. Un mayor financiamiento, junto con reformas a la planificación y la investigación, son esenciales para desarrollar un ecosistema de la innovación.

Un cambio de énfasis podría aportar al desarrollo de nuevas herramientas para combatir el cambio climático, además de alejar los debates locales del tema de los sacrificios personales y acercarlos al potencial de las acciones climáticas de nutrir fuentes internas de innovación, impulsar el crecimiento económico y crear empleos, por no mencionar los beneficios que conlleva una mayor influencia global.

A pesar de los retos que significa dar respuesta al cambio climático, la tecnología y la innovación están ganando ritmo hacia la transición con cero emisiones. Los gobiernos del Reino Unido y Europa deben centrarse en contribuir a estas soluciones, lo que significa enfatizar el crecimiento por sobre el sacrificio y cultivar la aceptación general más que repartir culpas. La actitud actual de rebajar la importancia de los esfuerzos globales de reducción de emisiones y exagerar los efectos de las medidas climáticas nacionales, tomadas aisladamente, nos pone a todos en la dirección equivocada.

Copyright: Project Syndicate, 2023.

www.project-syndicate.org

*Execonomista del Tesoro Británico

**Alto asesor político del Tony Blair Institute for Global Change

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