Guerra Hamás/Israel, la ignorancia y el odio

Por Stephan Sberro* JERUSALÉN. La cruenta masacre de habitantes, hombres, mujeres y niños en aldeas y kibutzím israelíes a manos de terroristas de Hamás en la Franja de Gaza dejó al mundo atónito y sorprendido. Regresa en las primeras planas un conflicto que, más ...

Por Stephan Sberro*

JERUSALÉN.— La cruenta masacre de habitantes, hombres, mujeres y niños en aldeas y kibutzím israelíes a manos de terroristas de Hamás en la Franja de Gaza dejó al mundo atónito y sorprendido. Regresa en las primeras planas un conflicto que, más que ningún otro, despierta interés y pasiones. Frente a esta masacre, dirigida exclusiva y deliberadamente contra civiles inocentes, los líderes del mundo de Washington a Nueva Delhi, pasando por Europa, ofrecen un respaldo sin reparo a Israel.

Pero, inclusive, centenares de muertos y miles de heridos civiles, en condiciones atroces, decenas de hombres, mujeres y niños llevados como rehenes hasta la Franja de Gaza cercana, no impiden el diluvio de ignorancia en el mejor de los casos, prejuicios y a menudo odio, por parte de los autonombrados analistas especialistas de la zona, periodistas o académicos.

Más allá de la evidente falta de conocimiento y objetividad mínimos, la dificultad de muchos de ellos en aceptar la crueldad y lo absurdo de estos ataques, e incluso de su carácter terrorista, habla mucho del rechazo casi automático que provoca la existencia misma del Estado de Israel en algunos círculos.

Querer explicar hechos se vale, pero negar el carácter terrorista e inhumano de estos ataques de Hamás y ubicar a las víctimas y a los asesinos en un pie de igualdad ya es un primer paso hacia la legitimación de la violencia gratuita, premiándola. No pocos son los que se regocijan de este innegable revés a Israel. Pero pretender que un grupo de asesinos sanguinarios y cobardes enarbola las aspiraciones y los intereses del pueblo palestino, e inclusive del “sur global”, es una falta no solamente de ética, sino también de entendimiento básico.

Hamás solamente ofrece violencia, sin ninguna perspectiva para los civiles palestinos. Su gestión económica, política y social durante estos 16 años ha sido desastrosa y sólo se puede mantener por la fuerza. Durante su dictadura inició cuatro guerras contra Israel, todas inevitablemente perdidas y empeorando la situación política y económica de los habitantes de la Franja de Gaza.

Una vez más, los civiles padecerán en los próximos días los estragos de la guerra que quiso Hamás. Y lo peor es que, entre más muertes, tanto israelíes como palestinas, y sufrimiento, más se consolida Hamás frente a sus opositores internos y en la opinión pública internacional. No cabe duda que las imágenes que no tardarán en llegar de familias palestinas bombardeadas y desgarradas impedirán a los países árabes seguir hablando de paz: Despertarán aún más hostilidad en los editoriales de algunos “analistas”.

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Habrá tiempo de hablar de las consecuencias sobre la política israelí y regional de este ataque, así como de sus consecuencias geopolíticas, pues la guerra apenas empieza.

Ya podemos afirmar que se trata de un fracaso garrafal de los servicios secretos y del ejército israelíes, citados dentro de los mejores del mundo, así como de las estrategias de Benjamin Netanyahu. También podemos afirmar que se trata de un éxito para Irán, quien realmente asesora, arma y manipula a Hamás. Es también una evidencia decir que se trata de un retroceso para toda la región en el momento en que se ofrecían perspectivas de paz definitiva, con las aparentes, pero engañosas, negociaciones entre Hamás e Israel, y sobre todo de la acelerada normalización entre este último país y Arabia Saudita, el peso pesado del mundo árabe, anunciando la aceptación definitiva del país hebreo en su región y en el mundo, pues países como Egipto, pero sobre todo los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos, ya mantienen excelentes relaciones con él.

También podemos vislumbrar el resultado final. Un gran sufrimiento palestino seguirá al gran sufrimiento israelí. Hamás y detrás de él sus patrocinadores catarís, turcos y, sobre todo, iranís, saldrán aparentes vencedores, mientras el pueblo que se supone defienden se encontrará en una situación peor que antes de los ataques.

*Internacionalista

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