“Estados Unidos primero” en acción

Por Peter Singer* MELBOURNE. Sin pérdida de tiempo, Donald Trump ya ha comenzado a aclarar qué significa en la práctica “Estados Unidos primero”, la idea dominante de su campaña electoral. Hasta ahora, significa un congelamiento por 90 días de la mayor parte del ...

Por Peter Singer*

MELBOURNE.— Sin pérdida de tiempo, Donald Trump ya ha comenzado a aclarar qué significa en la práctica “Estados Unidos primero”, la idea dominante de su campaña electoral. Hasta ahora, significa un congelamiento por 90 días de la mayor parte del gasto en ayuda exterior y la retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Acuerdo de París.

El propósito manifiesto del congelamiento es someter a evaluación la eficacia de los programas estadunidenses. Soy un firme defensor de obtener el máximo valor posible de cada dólar disponible para ayudar a las personas que viven en la pobreza. Fundé la organización The Life You Can Save para promover esa idea y ayudar a donantes individuales a encontrar las organizaciones benéficas más eficientes en la lucha contra la pobreza extrema.

Pero la evaluación propuesta demanda tiempo y experiencia. No es posible realizar en tres meses una revisión adecuada de los programas de ayuda que financia EU; y congelar el gasto mientras se completa el proceso es una forma irresponsable de gestionar ayudas que a menudo salvan vidas.

El congelamiento ya ha interrumpido programas que evitan muertes por sida, tuberculosis y malaria en muchos países pobres. Se ha dado licencia sin sueldo a miles de trabajadores sanitarios y humanitarios, muchos de los cuales tendrán que buscar otro trabajo para mantenerse; de modo que si los programas sobreviven a la evaluación y se restablecen los fondos, podría perderse la experiencia de esos trabajadores.

Hubo que detener ensayos clínicos en curso, lo que significa el desperdicio de meses o incluso años de trabajo.

No es que hubiera una necesidad urgente de recortar la ayuda externa de EU por motivos fiscales. Cuando se pregunta a los estadunidenses qué proporción del gasto público de su país se destina a esa ayuda, la respuesta media es 25%; y cuando se les cuestiona sobre qué nivel considerarían adecuado, responden 10%. Lo cierto es que la ayuda al exterior representa alrededor de 1% del presupuesto de EU.

El objetivo de Naciones Unidas para el gasto oficial en ayuda externa de los países ricos es 0.7% de la renta nacional bruta (RNB), es decir, 70 centavos por cada 100 dólares producidos en el país. En 2023, el último año para el que hay datos, sólo Noruega, Luxemburgo, Suecia, Alemania y Dinamarca superaron esa cifra. EU sólo dio 0.24% de su RNB, por debajo de varios países menos ricos como Reino Unido, Japón y Polonia.

Retirarse de la OMS supone muy poco ahorro de dinero. El aporte de EU cubre 15% del presupuesto de la organización.

La retirada reducirá la cooperación internacional en cuestiones sanitarias y privará a las autoridades sanitarias estadunidenses de información sobre la prevalencia de enfermedades en el extranjero, lo que puede llevar a que sus ciudadanos estén menos informados sobre los riesgos cuando viajen. Las empresas farmacéuticas extranjeras podrán beneficiarse, ya que EU no tendrá voz en los debates de la OMS sobre pruebas y normas de calidad para nuevos medicamentos.

De todas las decisiones de Trump hasta ahora, es probable que las más catastróficas sean las relacionadas con el cambio climático: el impulso a aumentar la producción gaspetrolera (incluso en menoscabo de la Ley de Especies en Peligro de Extinción); la eliminación de los créditos fiscales para vehículos eléctricos, y la salida del Acuerdo de París. La emisión per cápita de gases de efecto invernadero de EU es 50% superior a la de China, y casi siete veces la de India. Los gobiernos de esos países podrán sostener que como sus economías son menos ricas, no hay razón para que renuncien a los combustibles fósiles, si EU no va a cumplir los objetivos sobre el clima que aceptó en París y en conferencias internacionales. Otros países más pequeños dirán que sus emisiones son insignificantes. ¿Por qué deberían hacer lo que no hacen los mayores emisores?

Irónicamente, aunque estas medidas se tomaron en nombre de “Estados Unidos primero”, son contrarias a los intereses de ese país a largo plazo. En las próximas décadas, sufrirá veranos más calurosos, tormentas e inundaciones más severas, y tendrán que mudarse tierra adentro por el avance del mar y las inundaciones en las costas bajas, incluido el complejo Mar-a-Lago de Trump y el sur de Florida.

Las políticas de Trump provocarán un daño acaso irreversible a cualquier pretensión que su país tuviera de ser escuchado en foros globales. Sus decisiones no harán sino validar a quienes llevan décadas diciendo que el gobierno estadunidense es una plutocracia miope y egoísta. Nada de esto hará a EU grande otra vez. Al contrario, el regreso de Trump es una enorme ayuda a las pretensiones de liderazgo global de China.

                                                           www.project-syndicate.org

*Profesor emérito de Bioética en la Universidad de Princeton y

cofundador de la organización The Life You Can Save.

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