El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares: un éxito listo para dar sus frutos

a Robert Floyd, b Izumi Nakamitsu, c Kausea Natano, d Kenneth Darroux, e Mamadou Tangara,f Simeón Oyono Esono Angüe y g Adaljiza Albertina Xavier Reis Magno Mientras los titulares de las noticias anuncian el regreso a una época más oscura, una época de política ...

a) Robert Floyd, b) Izumi Nakamitsu, c) Kausea Natano, d) Kenneth Darroux, e) Mamadou Tangara,

f) Simeón Oyono Esono Angüe y g) Adaljiza Albertina Xavier Reis Magno

Mientras los titulares de las noticias anuncian el regreso a una época más oscura, una época de política nuclear de riesgo calculado, con el temor de que diferentes Esta­dos puedan desarrollar, ensayar o incluso utilizar armas nucleares, 176 países se han decantado por adoptar una postura audaz.

El año del 25º aniversario del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE), que se abrió a la firma el 24 de septiembre de 1996, ha generado un nuevo impulso hacia la consecución de un mundo libre de ensayos nucleares por parte de cualquier persona, en cualquier lugar y para siempre.

Tan solo en el último año, Dominica, Guinea Ecuato­rial, Gambia, Santo Tomé y Príncipe, Timor-Leste, y Tu­valu han dado un paso adelante para ratificar el tratado, reconociendo así que la mejor protección de la comunidad internacional contra las amena­zas nucleares es fortalecer y reforzar el régi­men mundial de desarme y no proliferación nucleares, del cual el TPCE es un elemento fundamental.

Aunque todavía no ha entrado en vigor, el TPCE ya está cumpliendo su promesa de un mundo más seguro. Ratificado ya por 176 Esta­dos y firmado por 186, el Tratado es una sólida medida colectiva de fomento de la confianza y la seguridad y un poderoso freno a la prolifera­ción nuclear, que impide el desarrollo de más armas nucleares mortíferas y refrena una peli­grosa espiral de competencia nuclear mundial.

El TPCE, un logro histórico, puso fin de ma­nera firme a una era de ensayos nucleares sin control que alimentó la carrera de armamentos nucleares de la Guerra Fría. En las cinco décadas que van desde la primera explosión nuclear, sobre la arena del desierto de Nuevo México en 1945, hasta el nacimiento del TPCE en 1996, se realizaron más de dos mil ensayos nucleares.

Desde entonces, el TPCE ha creado y mantenido una norma contra los ensayos nucleares tan poderosa que, tras su adopción, se han realizado menos de una docena de ensayos nucleares, una norma incumplida por un solo país desde principios de este siglo.

Y tiene los medios para hacerla cumplir: un sistema de vigilancia mundial gracias al cual ninguna explosión nuclear pasa desapercibida. El cumplimiento del TPCE se demostrará mediante el Sistema Internacional de

Vigilancia (SIV), una red de instalaciones de vigilancia de última generación situadas estratégicamente en todo el planeta. En estos momentos, con más de 93% completa­do, el SIV ya ha demostrado su eficacia detectando con rapidez y precisión los seis ensayos nucleares realizados en este milenio.

Los datos del SIV, además, pueden beneficiar a la hu­manidad de muchas otras maneras, desde ayudar a emitir alertas tempranas de tsunamis o estudiar el cambio climá­tico hasta reforzar la capacidad de respuesta internacional en el caso de una emergencia nuclear.

Pero las normas y las buenas intenciones no bastan. El TPCE debe entrar en vigor.

A medida que avanzamos, es crucial que sigamos cen­trándonos en medidas prácticas para fortalecer el tratado e instar a los Estados que aún no lo han he­cho a que firmen y ratifiquen el TPCE.

En 1996 el mundo se unió y prometió po­ner fin, de manera verificable, a los ensayos nucleares. Tenemos los medios y la tecnolo­gía para convertir esa promesa en realidad.

El TPCE es un logro, y eso es una buena noticia en un momento en que el mundo se enfrenta a múltiples crisis que socavan las normas e instituciones que se erigieron para promover la paz y la seguridad mundiales.

Reafirmamos nuestro compromiso de trabajar junto con todos los Estados y aso­ciados para velar por que los ensayos nu­cleares sean un tema que se estudie en la clase de historia, y no en la mesa del desayuno.

a) Secretario ejecutivo, Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares

b) Secretaria general adjunta y alta representante

para Asuntos de Desarme Naciones Unidas

c) Primer ministro de Tuvalu

d) Ministro de Relaciones Exteriores,

Comercio Internacional y Relaciones con la Diáspora

de la Mancomunidad de Dominica

e) Ministro de Relaciones Exteriores, Cooperación

Internacional y Gambianos en el Exterior

de la República de Gambia

f) Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación

Internacional de la República de Guinea Ecuatorial

g) Ministra de Relaciones Exteriores y Cooperación

de la República Democrática de Timor-Leste

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